iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Oyes el sonido?
Tic-tac entre las paredes
que se caen al ritmo
de la euforia.
Tic-tac, un maniático
Ascendente sonido
que eleva al paroxismo.
¿Oyes las risas?
Subes al púlpito
y tomas con dedos frágiles
el trofeo a tu estupidez.
¡Honor y gloria!
Público de idiotas,
¡tantas caras conocidas!
Una ovación de pie,
se te detiene la memoria.
Recurriendo al sonido
y solo oyes el tic-tac
dentro fuera alrededor
consumiéndote la poca paciencia
y luego las manos, batiéndose
como mariposas carnívoras
revoloteando tu infecta carne.
¿Piensas que las hienas elegantes
comerán de ti?
Discordante
rugido
que va lentamente uniendo
los recuerdos desvaídos
de una infancia traumática.
¿Oyes la música?
La misma canción
desde los días más viejos,
aquellos que tratas de borrarte
de los ojos.
Pero se han tatuado a ti,
adheridas imitaciones de sonrisas.
¿Oyes el tic-tac
de las risas?
Música de hienas hambrientas.
Banquete donde eres servido.
Tic-tac entre las paredes
que se caen al ritmo
de la euforia.
Tic-tac, un maniático
Ascendente sonido
que eleva al paroxismo.
¿Oyes las risas?
Subes al púlpito
y tomas con dedos frágiles
el trofeo a tu estupidez.
¡Honor y gloria!
Público de idiotas,
¡tantas caras conocidas!
Una ovación de pie,
se te detiene la memoria.
Recurriendo al sonido
y solo oyes el tic-tac
dentro fuera alrededor
consumiéndote la poca paciencia
y luego las manos, batiéndose
como mariposas carnívoras
revoloteando tu infecta carne.
¿Piensas que las hienas elegantes
comerán de ti?
Discordante
rugido
que va lentamente uniendo
los recuerdos desvaídos
de una infancia traumática.
¿Oyes la música?
La misma canción
desde los días más viejos,
aquellos que tratas de borrarte
de los ojos.
Pero se han tatuado a ti,
adheridas imitaciones de sonrisas.
¿Oyes el tic-tac
de las risas?
Música de hienas hambrientas.
Banquete donde eres servido.