nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
Desperté
un peso sobre mi espalda
el Sol mordía mis ojos
y desgranaba con su lengua mi cabello.
El aire cortaba con su filo
la arena del tiempo
y una voz en mi cabeza susurraba:
-"Sigue, tienes que encontrar
la cura anhelada"-
Encendí un cigarro de mercurio
para celebrar el agujero 300,
en su perpetua extinción
el humo onduló y la voz gritó
-"¡Es ahí, el puto humo lo supo todo el tiempo!"-
Escupí mi cordura a la derecha
sacudí mi piel desnuda,
tras cavar
en las entrañas del apocalipsis
encontré una lata de sardina...
Me eché a reír cual violín desesperado
tomé la lata y la abrí;
caí de rodillas pues de ella
se incorporó de apoco una sirena
con cabello corto color sol,
ojos de nebulosa
labios de luna
y escamas de esmeraldas vibrantes,
la tomé con mis manos de roca
y sin esperar su canto
me abrí el pecho
lugar al que ella saltó
ahora ya hay música en mi pecho.
.
un peso sobre mi espalda
el Sol mordía mis ojos
y desgranaba con su lengua mi cabello.
El aire cortaba con su filo
la arena del tiempo
y una voz en mi cabeza susurraba:
-"Sigue, tienes que encontrar
la cura anhelada"-
Encendí un cigarro de mercurio
para celebrar el agujero 300,
en su perpetua extinción
el humo onduló y la voz gritó
-"¡Es ahí, el puto humo lo supo todo el tiempo!"-
Escupí mi cordura a la derecha
sacudí mi piel desnuda,
tras cavar
en las entrañas del apocalipsis
encontré una lata de sardina...
Me eché a reír cual violín desesperado
tomé la lata y la abrí;
caí de rodillas pues de ella
se incorporó de apoco una sirena
con cabello corto color sol,
ojos de nebulosa
labios de luna
y escamas de esmeraldas vibrantes,
la tomé con mis manos de roca
y sin esperar su canto
me abrí el pecho
lugar al que ella saltó
ahora ya hay música en mi pecho.
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