ropittella
Poeta veterana en el Portal
mis risas y el nunca olvido, las cercanías
alivio de sol, enredaderas de secretos,
lunas sin fronteras, vidas, de locos bajitos y de cuerdos,
azules lontananzas, lejanías.
Sones de canciones anticipadas
que bebo de los mamotretos,
¡Ay! todas las mañanas
canto para sanar heridas,
arrullos para dormir
varias semanas seguidas.
Y no pensar en morir.
Saber que obtengo de esas marañas,
encuentros y despedidas.
De sus senos concretos,
deduzco viajes, de los pechos de sus nanas,
las brujas y brujitas que están en esta sala.
Nanas de compasión, nanas de pasión, un mandala.
Acunar tus olas mar, soñar los tiempos de amar
de reir, de comer, de llorar, de jugar, de cantar ¡Siempre cantar!
Luego la gracia de escucharla en caracoles,
de tocar con guitarras, golpear cajas, bombos o copas con tenedores
y palmadas en las mesas.
Amándote, porque el tiempo está después,
y no reniego las viejas promesas.
Contener el silencio y palpar las voces.
A seguir, siempre a seguir, haciendo girar la rueda,
la ronda es de todos, aunque habrá duetos y solos,
siempre es un coro, pero más del que quiera y pueda
multiplicar, que es la tarea. Hacer, de los los amores amores,
aún si dejan tristeza, y hablar de la pobreza,
con premisas del nunca más, que incluyan a los demás.
Aunque nunca más rencores.
Y digan lo que digan, aunque maldigan,
procuro que reclamen Justicia.
Y cantaré, cantaré.
Las canciones son milagros, mi delicia,
hacen que llueva café en el campo, y los pinos formen familia.
Todas mis tardes son de sones, ritualitos de la mística,
Amigos todos de cada día, mi gente tan necesaria ¿Cómo no adorar la música?
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