Kwisatz
Poeta asiduo al portal
MÚSICA
Música llegó un día al pueblo de Logos sin más equipaje que su flauta y lo puesto. Todos los habitantes del pueblo quedaron cautivados nada más verla, pues era bella y misteriosa. De su origen tan sólo dijo una cosa, que era hija de Harmonía.
Pero fue cuando hizo sonar su flauta cuando realmente cautivó los corazones de los moradores de Logos. Pensamientos, sentimientos, recuerdos y añoranzas, fantasías y ensueños afloraron en sus almas al escuchar los sonidos de su flauta.
¿Quién era esa etérea y extraordinaria criatura tan ingenua y a la vez tan sabia?
Desde entonces todos los habitantes de Logos la cortejaron y en toda casa fue bien recibida.
El científico y el artesano nuevos instrumentos para ella creaban y ésta a su vez los correspondía con nuevos y audaces sonidos llenos de ricos y nuevos matices en su mágica lengua.
El médico siempre se alegraba de que le acompañase a visitar a sus pacientes porque consolaba a los enfermos y les daba esperanza. Él podía sanar los cuerpos, pero ella era capaz de sanar el alma.
Y el soldado a su vez siempre la buscaba, cuando le era posible, para que le infundiera valor antes de la batalla con rítmicas y enérgicas palabras.
Los artistas por otro lado hacían cola ante su puerta buscando su inspiración, pues al entrar en comunión con ella alumbraban sus mejores obras.
Pero cierto es también que Música callaba a veces cuando triste se sentía. Y todo Logos se contagiaba de su tristeza y anhelaba volver a oír su voz.
Así fue la llegada de Música a Logos y nunca la vida volvió a ser la misma.