Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquella era la tierra enrojecida de mis sueños;
el descanso taciturno, donde Adán y Eva
jamás soñaron con el mundo.
Aquellas eran las horas muertas en mi almohada;
un brebaje a la medida,
justo entre la vida
Pero aun así, el sobresalto,
el dolor atravesando, de lado a lado
el rictus, donde la garganta
encuentra su lengua
Asi, de un paso a otro
se muere la tristeza
porque la palabra atraviesa
de lado a lado
Sin plegarias
anhelando en secreto
el tiro de gracia
Ya sé lo que era,
Uno de los tres sonidos
Que saturaban todos mis instintos.
Nació conmigo.
Creció conmigo.
Ese silencio que hoy,
Se disfraza de grito.
Uno de los tres sonidos
Que saturaban todos mis instintos.
Nació conmigo.
Creció conmigo.
Ese silencio que hoy,
Se disfraza de grito.
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