Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Un poema sin sentido me hizo sentir que todavía estabas a mi lado
y enero me llenó de febreros y marzo me dejó congelado
y al abrir las puertas, abril me cogió tan fuerte de la mano
que sin querer vi como arrastraba mi sombra por los suelos de un día de mayo.
Y jugué con junio a que juntos nos juntábamos los labios
en el frío de un julio de madrugada cuando por primera vez nos besamos
y llegaron los veranos de agosto, las lluvias de septiembre, los octubres callados,
ese noviembre que no viene a verme desde hace ya más de un año.
Diciembre me pintó de luces y las calles parecían calles llenas de regalos
y cogí sin mirar una caja. Quise abrirla. Se abrió el cielo. Estabas llorando,
junto a mi nombre, sobre la tierra, con una flor blanca entre las manos.
Y miraste al cielo. Te miré a los ojos. Creíste que el sol se había apagado,
pero nació la noche entre una nube y aquella noche nos quisimos tanto
que de tanto y tanto querernos, nos pareció habernos querido todo el año.
y enero me llenó de febreros y marzo me dejó congelado
y al abrir las puertas, abril me cogió tan fuerte de la mano
que sin querer vi como arrastraba mi sombra por los suelos de un día de mayo.
Y jugué con junio a que juntos nos juntábamos los labios
en el frío de un julio de madrugada cuando por primera vez nos besamos
y llegaron los veranos de agosto, las lluvias de septiembre, los octubres callados,
ese noviembre que no viene a verme desde hace ya más de un año.
Diciembre me pintó de luces y las calles parecían calles llenas de regalos
y cogí sin mirar una caja. Quise abrirla. Se abrió el cielo. Estabas llorando,
junto a mi nombre, sobre la tierra, con una flor blanca entre las manos.
Y miraste al cielo. Te miré a los ojos. Creíste que el sol se había apagado,
pero nació la noche entre una nube y aquella noche nos quisimos tanto
que de tanto y tanto querernos, nos pareció habernos querido todo el año.
Última edición: