Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Nada más vuelvo porque el corazón
palpita y se hace cordillera nevada
de la emoción majestuosa del
sentimiento. Vuelvo porque
no es arrogancia,
tantas veces mis poemas
están desiertos,
y demuestro a mi falso orgullo;
"no es tan bueno", pero regreso
por aquella sensación
al apurar mis pasos.
Cuando se abre el paisaje de poesía
ante mis ojos,
y descerebro mis propias
letras,
descubro la poética energía de mis
compañeros,
la discordia, el amor, la desidia,
el frescor,
la energía concedida en letras
ajenas que hago mías.
Mientras la bebida amarga
me endulza el día,
caen las silabas por mis raíces,
un verso
generoso de ginebra, un poema
de frutas tropicales
y la miel del tus versos
que son la guinda,
que al final, entrada la noche:
yo espero.
palpita y se hace cordillera nevada
de la emoción majestuosa del
sentimiento. Vuelvo porque
no es arrogancia,
tantas veces mis poemas
están desiertos,
y demuestro a mi falso orgullo;
"no es tan bueno", pero regreso
por aquella sensación
al apurar mis pasos.
Cuando se abre el paisaje de poesía
ante mis ojos,
y descerebro mis propias
letras,
descubro la poética energía de mis
compañeros,
la discordia, el amor, la desidia,
el frescor,
la energía concedida en letras
ajenas que hago mías.
Mientras la bebida amarga
me endulza el día,
caen las silabas por mis raíces,
un verso
generoso de ginebra, un poema
de frutas tropicales
y la miel del tus versos
que son la guinda,
que al final, entrada la noche:
yo espero.
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