Karla Incauta
Reiniciándome
Un día como hoy, hace 31 años,
salí del útero para conocer el mundo.
Tal como se extirpan los tumores,
fui removida quirúrgicamente desde
el fondo de las entrañas maternas.
Una bola rosada y manchada, eso era yo
Hoy, no hay mucho que contar,
sonó el despertador como de costumbre
preparé el desayuno y envié a mi hijo al colegio,
también como de costumbre,
saludé a mis vecinos al salir de casa,
escuché Angra de camino al trabajo,
y compré un café antes de llegar a la oficina
nada nuevo bajo el sol- parece decir mi frente
Recibo este día con enfermedad y antibióticos,
con desgano y somnolencia, un té con limón caliente
en mi escritorio y ACDC sonando fuerte,
con la esperanza de que las neuronas poco a poco
se organicen para hacer de mi un ser humano casi normal.
-No sé si saludarte o darte el pésame-
se burlaba de mí un sonriente alemán
-Tómate la tarde libre-
¡Santas Amígdalas!...
Podré vegetar a mis anchas y a mis angostas
¡Sin duda el mejor regalo!
¿Será que la Fiebre me hace alucinar?
salí del útero para conocer el mundo.
Tal como se extirpan los tumores,
fui removida quirúrgicamente desde
el fondo de las entrañas maternas.
Una bola rosada y manchada, eso era yo
Hoy, no hay mucho que contar,
sonó el despertador como de costumbre
preparé el desayuno y envié a mi hijo al colegio,
también como de costumbre,
saludé a mis vecinos al salir de casa,
escuché Angra de camino al trabajo,
y compré un café antes de llegar a la oficina
nada nuevo bajo el sol- parece decir mi frente
Recibo este día con enfermedad y antibióticos,
con desgano y somnolencia, un té con limón caliente
en mi escritorio y ACDC sonando fuerte,
con la esperanza de que las neuronas poco a poco
se organicen para hacer de mi un ser humano casi normal.
-No sé si saludarte o darte el pésame-
se burlaba de mí un sonriente alemán
-Tómate la tarde libre-
¡Santas Amígdalas!...
Podré vegetar a mis anchas y a mis angostas
¡Sin duda el mejor regalo!
¿Será que la Fiebre me hace alucinar?
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