giocondo_art
Poeta recién llegado
Decir mentira seria decir
que no eres tú, sino, que soy yo,
pues en este gran dilema
el problema se parte en dos.
Tú que me quieres transformar
en una fantasía de tu inconsciente
y yo que me niego a aceptar
los designios de un corazón prepotente.
Nunca te negaron placeres,
nunca, pero nunca te negaron nada,
tal vez por eso tanto te duela
el que te niegue ser por mi amada.
Se quiere más al deseo
que a lo deseado,
más a lo que no se tiene
que ha lo ya alcanzado.
De tal manera tu nada me amas,
solo adoras la figura que en ti profesas.
Esa que tiene mi cuerpo, mis manos, mi cara,
pero que de mí no alberga rastros de certeza.
Yo no nací para ser un juguete
tampoco serví para ser un dios.
Te lo digo a ti que me creíste un sueño
cuando solamente fui un soñador.
Yo jamás podre ser perfecto
al igual que tú tampoco.
Si yo no te pedí que fueras perfecta
porque me pides rebajarme a tan poco.
Ya no queda más que hablar,
no queda ya más por hacer,
más que me odies por lo que ahora soy,
más que me ames por lo que pude ser.
Bajo el ocaso más hermoso te pinte
sin negar al lienzo detalle alguno,
sin pedirle al cielo que fuera tierra,
sin pedirle a la montaña que fuera valle.
Pero tú erigiste un monumento
cuyo nombre a adorar me diste.
No era Apolo, no era Eros, no era Zeus,
era el nombre de lo inadmisible.
Ya no queda más que hablar,
no queda ya más por hacer,
más que me odies por lo que ahora soy,
más que me ames por lo que pude ser.
que no eres tú, sino, que soy yo,
pues en este gran dilema
el problema se parte en dos.
Tú que me quieres transformar
en una fantasía de tu inconsciente
y yo que me niego a aceptar
los designios de un corazón prepotente.
Nunca te negaron placeres,
nunca, pero nunca te negaron nada,
tal vez por eso tanto te duela
el que te niegue ser por mi amada.
Se quiere más al deseo
que a lo deseado,
más a lo que no se tiene
que ha lo ya alcanzado.
De tal manera tu nada me amas,
solo adoras la figura que en ti profesas.
Esa que tiene mi cuerpo, mis manos, mi cara,
pero que de mí no alberga rastros de certeza.
Yo no nací para ser un juguete
tampoco serví para ser un dios.
Te lo digo a ti que me creíste un sueño
cuando solamente fui un soñador.
Yo jamás podre ser perfecto
al igual que tú tampoco.
Si yo no te pedí que fueras perfecta
porque me pides rebajarme a tan poco.
Ya no queda más que hablar,
no queda ya más por hacer,
más que me odies por lo que ahora soy,
más que me ames por lo que pude ser.
Bajo el ocaso más hermoso te pinte
sin negar al lienzo detalle alguno,
sin pedirle al cielo que fuera tierra,
sin pedirle a la montaña que fuera valle.
Pero tú erigiste un monumento
cuyo nombre a adorar me diste.
No era Apolo, no era Eros, no era Zeus,
era el nombre de lo inadmisible.
Ya no queda más que hablar,
no queda ya más por hacer,
más que me odies por lo que ahora soy,
más que me ames por lo que pude ser.