O.Q.Libelle
Poeta recién llegado
Como yo dije, ya no queda nada de él.
Ya no hay besos, ni suspiros, ni miradas.
Ya no hay caricias prófugas ni te quieros sinceros.
Ya no hay sonrisas que hablan,
mordiscos que excitan y miradas que matan.
De todo eso ya no queda nada,
se lo llevó el ocaso de un día triste
donde los pájaros ya no cantaban.
Celeste Sancho Bel
Ya no hay besos, ni suspiros, ni miradas.
Ya no hay caricias prófugas ni te quieros sinceros.
Ya no hay sonrisas que hablan,
mordiscos que excitan y miradas que matan.
De todo eso ya no queda nada,
se lo llevó el ocaso de un día triste
donde los pájaros ya no cantaban.
Celeste Sancho Bel