F.A.M
Poeta recién llegado
Ya me he cansado de andar por esas calles
desde temprano y buscando algo que nunca voy a tener,
no sé si era trabajo o una simple compañía
lo que pretendía para estarme lejos
de los peligros que se traman en mi subconsciente.
No sé quién era el que estaba al otro lado
del espejo esta mañana, pero su penetrante mirada fría
casi doblega mis pobres ánimos de vestirme y salir;
no sé si tenga algún sentido.
Ahora solo se percibe la pestilencia húmeda
de todos los cuerpos que se rozan indiferentes
aún con sus sobres anaranjados en manos,
quizá frustrados como yo de no haber tenido la misma
suerte de algunos pocos que hacen todo por el sueldo mínimo.
Será que sin experiencia ni paciencia es difícil
encontrar nada, además de eso uno tiene que verse bien,
y eso es lo que termina de joder todo mi asunto.
Es como otro día más que vuelvo a la casa de mis padres
lleno de sudor, polvo y negativas.
Entonces sin estar listo solo me queda esquivar
las balas de preguntas, suprimir mi rabia con silencio
o patrañas, y fingir que todo ha ido bien,
solo queda esperar a que llamen, digo, pero nadie nunca ha llamado
a preguntar por mí, y una larguísima ducha fría es suficiente
para que mi vida vuelva a ser lo mismo que era. Nada.
desde temprano y buscando algo que nunca voy a tener,
no sé si era trabajo o una simple compañía
lo que pretendía para estarme lejos
de los peligros que se traman en mi subconsciente.
No sé quién era el que estaba al otro lado
del espejo esta mañana, pero su penetrante mirada fría
casi doblega mis pobres ánimos de vestirme y salir;
no sé si tenga algún sentido.
Ahora solo se percibe la pestilencia húmeda
de todos los cuerpos que se rozan indiferentes
aún con sus sobres anaranjados en manos,
quizá frustrados como yo de no haber tenido la misma
suerte de algunos pocos que hacen todo por el sueldo mínimo.
Será que sin experiencia ni paciencia es difícil
encontrar nada, además de eso uno tiene que verse bien,
y eso es lo que termina de joder todo mi asunto.
Es como otro día más que vuelvo a la casa de mis padres
lleno de sudor, polvo y negativas.
Entonces sin estar listo solo me queda esquivar
las balas de preguntas, suprimir mi rabia con silencio
o patrañas, y fingir que todo ha ido bien,
solo queda esperar a que llamen, digo, pero nadie nunca ha llamado
a preguntar por mí, y una larguísima ducha fría es suficiente
para que mi vida vuelva a ser lo mismo que era. Nada.