Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Volutas de incienso esparcidas
en el miedo del arroz,
la huerta del don no sembrada
maniquea en pequeños astros
sin color, el rezo multiplica el ejemplo,
que caza golondrinas de terciopelo, bebiendo de las heridas jabonosas de los cánticos,
premura doctrina del adiós.
Adiós sin nombre, perlado corsé de la mentira,que me escupe el elitismo del confort,
plática en desazón de embudos por donde orienta los cisnes sus colas.
El picotazo del destino bloquea
las palabras que flotan entre una pila bautismal llena de rosas,
allí los guerreros del arroz lavan sus manos entre flores abiertas con su perfume
impregnándose llorando pétalos
en el descenso carnicero de los combates, casi palmar en las cocinas del placer,
nadie entra sin hambre.
Reservados todos los derechos©
en el miedo del arroz,
la huerta del don no sembrada
maniquea en pequeños astros
sin color, el rezo multiplica el ejemplo,
que caza golondrinas de terciopelo, bebiendo de las heridas jabonosas de los cánticos,
premura doctrina del adiós.
Adiós sin nombre, perlado corsé de la mentira,que me escupe el elitismo del confort,
plática en desazón de embudos por donde orienta los cisnes sus colas.
El picotazo del destino bloquea
las palabras que flotan entre una pila bautismal llena de rosas,
allí los guerreros del arroz lavan sus manos entre flores abiertas con su perfume
impregnándose llorando pétalos
en el descenso carnicero de los combates, casi palmar en las cocinas del placer,
nadie entra sin hambre.
Reservados todos los derechos©
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