• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Nadie le llora a una rata muerta

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
La tristeza de ese entonces era una rata
que hacía agujeros en el corazón.
La sentía correr por los túneles de mi sangre
durante mis recorridos a pie por el monte,
la escuchaba pelear en el eterno insomnio
con algún recuerdo duro de roer.
Y trataba de esconderla en las rendijas,
la perseguía con una escoba lírica, le ponía
las habituales trampas de esa edad:
música, literatura, amigos, muchachas.
Pero entre los dientes de mi sonrisa
la rata siempre acechaba:
Vámonos antes de que digas algo ausente,
antes de que arruines la fiesta.
Y con luna o sin luna,
la ciudad se quedaba sin carros,
el cielo se vaciaba de ángeles.
La rata Tristeza era la mejor compañía
para andar por esos laberintos con patrulleros
a la vuelta de la esquina,
donde cada charco emplumado
y cada espejo alevoso me miraba
con una nitidez tan diferente.
Al final de la desesperación nos reíamos de todo:
al fin y al cabo
éramos un payaso con un alma de roedor.
Hoy quise recordar la tristeza de ese entonces
por sentir algo distinto a nada.
Y me vino a la memoria mi tía abuela que decía
que a las ratas viejas le brotaban alas.
me reía a escondidas, con esa risa viva
que no contagió a mi murciélago muerto.
Hoy que sé que ignoro casi todo lo de este mundo,
ya no me río, pero tampoco lloro.
Soy extraño para mí mismo, igual a todos.
Ojalá que mi rata de ese ya nunca haya volado
muy lejos de este sitio.

08 de septiembre de 2024
 
Última edición:
La tristeza de ese entonces era una rata
que hacía agujeros en el corazón.
La sentía correr por los túneles de mi sangre
durante mis recorridos a pie por el monte,
la escuchaba pelear en el eterno insomnio
con algún recuerdo duro de roer.
Y trataba de esconderla en las rendijas,
la perseguía con una escoba lírica, le ponía
las habituales trampas de esa edad:
música, literatura, amigos, muchachas.
Pero entre los dientes de mi sonrisa
la rata siempre acechaba:
Vámonos antes de que digas algo ausente,
antes de que arruines la fiesta.
Y con luna o sin luna,
la ciudad se quedaba sin carros,
el cielo se vaciaba de ángeles.
La rata Tristeza era la mejor compañía
para andar por esos laberintos con patrulleros
a la vuelta de la esquina,
donde cada charco emplumado
y cada espejo alevoso me miraba
con una nitidez tan diferente.
Al final de la desesperación nos reíamos de todo:
al fin y al cabo
éramos un payaso con un alma de roedor.
Hoy quise recordar la tristeza de ese entonces
por sentir algo distinto a nada.
Y me vino a la memoria mi tía abuela que decía
que a las ratas viejas le brotaban alas.
Me reí a escondidas, con esa risa viva
que no contagió a mi murciélago muerto.
Hoy que sé que ignoro casi todo lo de este mundo,
ya no me río, pero tampoco lloro.
Soy extraño para mí mismo, igual a todos.
Ojalá que mi rata de ese ya nunca haya volado
muy lejos de este sitio.

08 de septiembre de 2024
Algo para sentir, claro, mi Flaco.
¿Es que a veces no somos ni buen sitio para esa rata? A saber...

Te estimo re. :p
Besos, abrazos y algo pa la resaca.
 
Me temo, carnalito, que ese mardito roedor a algunos nunca se nos larga del todo. Va y viene, a ratos o a años; a veces le atrapamos y encerramos, pero luego nos da penita y al mínimo descuido se nos vuelve a escapar, y toma los mandos de nuestra centralita anímica, pues el cabrón nos tiene pillados (de los genes o de cualquier parte frágil y "agarrable"). Además se adapta muy bien y hasta coge el gusto a las trampas que le ponemos (a las escobas líricas, al amor, a la cerveza, a la nada y hasta al punk más ramoniano). Al final hay que asumirlo y chantajearle con su ración diaria de quesito (mojado en su licor favorito) a ver si así no da demasiada guerra...
Me encantó este poema, Pedro, te felicito y te dejo una canción ramoniana para alegrar un poco el domingo. Abrazo grande, bro.

 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba