Ufffffffffffffffffff, espero, y creo que sí, que sea solo inspiración pura y creatividad, mi querida Ana.
Es tu poema, desde el inicio al final, una sucesión de hermosísimas metáforas alternadas con un lenguaje más directo, lenguaje que, así mismo, es bello, culto, elevado.
Has poetizado la ausencia de la pasión que sobreviene por el correr del tiempo, la fuga de la magia, la apatía que se instala en los corazones, quedando solo automatismos, actos repetitivos, mas desde la falta de ilusión, ardor, y pasión, solo espacio vacío donde antes ardían los fuegos del amor y del deseo. Ocurre a veces, o muchas veces, quizás la mayoría de las veces, y en muchas ocasiones la resignación y aceptación triunfan, en otras, como fue mi caso, en su día, fue la rebeldía la que triunfó ante tal estado de cosas, y preferimos ambos seguir caminos diferentes de nuevas esperanzas e ilusiones, manteniendo un cariño inmenso, ya, como simples amigos, y como padres de hijos en común. Hicimos bien, tanto en ella como en mí, en nuestras respectivas vidas, se instalaron de nuevo la magia, la pasión, y la ilusión.
Todo tu poema es de elevada factura, en su continente y en su contenido. El verbo es exquisito, culto, de gran riqueza, la estructura elegida, perfecta a mi juicio, posee la sonoridad adecuada a la intensidad de su sustancia, y te digo que iba a señalar algunos versos como especiales por un plus de belleza, pero.....¡¡ por todos los Dioses !!, que no sé cuales elegir, jajajaja, pues todos son para enmarcarlos, jajajajaja. así que traigo todo el poema entero:
¡Cuánto duele la noche cuando ha parido lágrimas!
Una escarcha que desviste sueños te va atosigando,
y derriba esperanzas.
Quedan esqueletos de besos mutilados sin mañanas.
Y caricias que se desbarrancan por la piel sin una queja…
¡No son válidas!
Mascaradas de un amor.
Ternura que un día fue y ahora es simulacro.
Nada es lo mismo.
Quedan despojos que incinerar,
arrojando sus cenizas al fondo sombrío del torrente,
que impiadoso brota de la médula profunda, donde todo punza.
¡Hay espinas sin rosas!
Nada queda.
Dolor de la noche que llora con la luna que se asoma.
Destierro de pasión agotada.
Nadie lo percibe.
Solo las sombras.
Nadie...¡Nada!
Mis estrellas, mi admirada poetisa y muy querida amiga, sus luces tejen guirnaldas con sus hilos de plata para coronar tu frente y elevarte al pedestal donde la poesía se viste de gala. Y, si esa maquinilla carajotilla, jajajaja, me lo permite, la muy merecida reputación.
Besos, Ana bonita, besos en alas de los vientos.