Nadie puede con la muerte(es un final inevitable)

emuletero

Poeta veterano en el portal
Llora por su desnudez,
siendo la soledad
lo que más le intimida,
lágrimas amargas, maldiciendo,
ojos rojizos de odio
produciendo escarchas ácidas,
gélidas,
así como está su alma
trastocada por el dolor,
¡sí!,
se le va su amor.

Después de mucho penar
en incontables horas de su tiempo,
el amado esposo se muere
naturalmente,
la danza de la muerte finaliza
él, viene por su alma,
nada hay que le detenga,
ni la desdichada y apenada esposa
ni los juramentos y pactos,
ni los insultos ni agravios
que le profiere al paciente Ángel,
la guadaña cumple con su misión...
Sin ninguna remisión.

Ella se trastorna,
maldice,
patalea,
grita,
llora amargamente,
promete su alma a la oscuridad
a cambio de unos segundos más,
con él, con su amor,
aunque sea con su dolor.

Reniega de su existencia,
un don de la vida que se le dio,
intenta suicidarse;
con sedantes,
cortándose las venas,
inspirando gas letal.

La locura se apodera de ella,
una paranoia desquiciante,
una demencia sin vuelta atrás,
y con tal cúmulo de improperios
cae en la inconsciencia...
En un coma casi mortal.

No ha sido lo suficiente fuerte
para valorar lo que tiene,
lo que le queda en este mundo,
se ha aferrado a una pendiente insalvable,
¡nadie puede con la muerte!...
Es un final inevitable.
 
Última edición:
Ay!! son fuertes sin duda tus versos, tristes, reales, estremecedores. Realmente los destellos de tu pluma se lucen y hasta mi llega su brillo. A quí quedo conmovida y admirada. Besos y mi abrazo para tí, las estrellas, más que merecidas, son para tu poema. Lluvia...
 
Pues si, nadie puede con la muerte, nos llega a todos antes o después .
Por mucho que lloremos o gritemos, nada podemos hacer para evitarlo.
Muy triste tu poema de hoy, pero siempre un placer pasar por tu espacio.
Te envio muchas estrellas y un fuerte abrazo.
 
Un tema duro amigo, pero real como la vida misma, el problema que tenemos es no saber aceptar la muerte como una cosa natural y si además nos hacemos dependientes de alguien, cuando ese alguien se va, nuestro mundo se queda en la nada
Buen trabajo nos dejas para la reflexión.
Abrazos y estrellas,
Lola
 
Realmente me ha encantado la forma en que expresaste esta realidad de la vida, ciertamente la muerte es inevitable y por más que querramos que tenga piedad ella no nos escuchará, que debenmos valorar las cosas y las personas mientras podamos para evitar lamentos cuando ya no estén... Pienso que las personas deberían asimilarlo mejor, pero si lo haces te consideran insencible, para mi la muerte es como crecer o reproducirse, es otro estado más de los seres humanos y su sabor se desvanece en mi lengua porque hay que aceptar que está allí.

Encantadoras líneas, me ha encantado,
Un placer.
 
Que le pdemos hacer a lo que ya está hecho , que tristeza curva en cada verso amigo , pero también la amargura , es un sentir muy nuevo el que te observo pero me encanta este foro te asiente muy bien.
Un gusto pasar siempre por tus letras Sergio , saludos y estrellas amigo , nos vemos.
 
Vaya si nadie puede con la muerte, ni siquiera el amor puede vencer la muerte, que versos mas tristes los que nos das compañero. Un placer recorrer tus versos.
Un abrazo y mis estrellas desde mi bella tierra.
 
Llora por su desnudez,

siendo la soledad
lo que más le intimida,
lágrimas amargas, maldiciendo,
ojos rojizos de odio
produciendo escarchas ácidas,
gélidas,
así como está su alma
trastocada por el dolor,
¡sí!,
se le va su amor.


Después de mucho penar
en incontables horas de su tiempo,
el amado esposo se muere
naturalmente,
la danza de la muerte finaliza
él, viene por su alma,
nada hay que le detenga,
ni la desdichada y apenada esposa
ni los juramentos y pactos,
ni los insultos ni agravios
que le profiere al paciente Ángel,
la guadaña cumple con su misión....
sin ninguna remisión.


Ella se trastorna,
maldice,
patalea,
grita,
llora amargamente,
promete su alma a la oscuridad
a cambio de unos segundos más,
con él, con su amor,
aunque sea con su dolor.


Reniega de su existencia,
un don de la vida que se le dio,
intenta suicidarse;
con sedantes,
cortándose las venas,
inspirando gas letal.


La locura se apodera de ella,
una paranoia desquiciante,
una demencia sin vuelta atrás,
y con tal cúmulo de improperios
cae en la inconsciencia,
en un coma casi mortal.


No ha sido lo suficiente fuerte
para valorar lo que tiene,
lo que le queda en éste mundo,
se ha aferrado a una pendiente insalvable,
¡nadie puede con la muerte!,
es un final inevitable.



Si supieramos que existe un nuevo despertar no nos aferrariamos tanto a esta vida de penurias....bello poema Sergio....un gusto leerte...besos de luz y muchas estrellas para alumbrar el camino de los que se van.
 
Nadie puede, nadie.
Y tampoco llamarla o ir en su busca cuando se nos antoje.
Nos deja vacios, rotos, deshechos, pero nos quita lo que más queremos y nos deja aquí, hchos una piltrafa, burlándose de nosotros.
Un beso.
 
joder sergio parece una historia real,pero la vida y la muerte son incluso peores es un gran poema lo se porque pone los pelos de punta.
abrazos amigo
 
Llora por su desnudez,

siendo la soledad
lo que más le intimida,
lágrimas amargas, maldiciendo,
ojos rojizos de odio
produciendo escarchas ácidas,
gélidas,
así como está su alma
trastocada por el dolor,
¡sí!,
se le va su amor.


Después de mucho penar
en incontables horas de su tiempo,
el amado esposo se muere
naturalmente,
la danza de la muerte finaliza
él, viene por su alma,
nada hay que le detenga,
ni la desdichada y apenada esposa
ni los juramentos y pactos,
ni los insultos ni agravios
que le profiere al paciente Ángel,
la guadaña cumple con su misión....
sin ninguna remisión.


Ella se trastorna,
maldice,
patalea,
grita,
llora amargamente,
promete su alma a la oscuridad
a cambio de unos segundos más,
con él, con su amor,
aunque sea con su dolor.


Reniega de su existencia,
un don de la vida que se le dio,
intenta suicidarse;
con sedantes,
cortándose las venas,
inspirando gas letal.


La locura se apodera de ella,
una paranoia desquiciante,
una demencia sin vuelta atrás,
y con tal cúmulo de improperios
cae en la inconsciencia,
en un coma casi mortal.


No ha sido lo suficiente fuerte
para valorar lo que tiene,
lo que le queda en éste mundo,
se ha aferrado a una pendiente insalvable,
¡nadie puede con la muerte!,
es un final inevitable.



Me duele mucho leer tu poema, pues me encuentro en la misma circunstancia, pero mi marido se va a salvar, porque el amor y las ganas de vivir, pueden más, por supuesto que es inevitable, pero que venga más tarde, la guadaña se la parto en la cara, si hace falta...
 
Ay!! son fuertes sin duda tus versos, tristes, reales, estremecedores. Realmente los destellos de tu pluma se lucen y hasta mi llega su brillo. A quí quedo conmovida y admirada. Besos y mi abrazo para tí, las estrellas, más que merecidas, son para tu poema. Lluvia...

Gracias Sandra por leerme
Abrazos mediterráneos
 
Pues si, nadie puede con la muerte, nos llega a todos antes o después .
Por mucho que lloremos o gritemos, nada podemos hacer para evitarlo.
Muy triste tu poema de hoy, pero siempre un placer pasar por tu espacio.
Te envio muchas estrellas y un fuerte abrazo.



Gracias por detenerte en el tema en cuestión, Mari
Un abrazo
 
Un tema duro amigo, pero real como la vida misma, el problema que tenemos es no saber aceptar la muerte como una cosa natural y si además nos hacemos dependientes de alguien, cuando ese alguien se va, nuestro mundo se queda en la nada
Buen trabajo nos dejas para la reflexión.
Abrazos y estrellas,
Lola




Gracias Lola por tus comentarios
Un abrazo
 
Realmente me ha encantado la forma en que expresaste esta realidad de la vida, ciertamente la muerte es inevitable y por más que querramos que tenga piedad ella no nos escuchará, que debenmos valorar las cosas y las personas mientras podamos para evitar lamentos cuando ya no estén... Pienso que las personas deberían asimilarlo mejor, pero si lo haces te consideran insencible, para mi la muerte es como crecer o reproducirse, es otro estado más de los seres humanos y su sabor se desvanece en mi lengua porque hay que aceptar que está allí.

Encantadoras líneas, me ha encantado,
Un placer.



Gracias Trinity,
valoro muchísimo tus comentarios, amiga
me das muchos ánimos para seguir escribiendo
Un abrazo fraterno
 
la muerte, dama como es, es caprichosa e incuestionable, siempre gana


salu2 ciber don amigo


Llora por su desnudez,
siendo la soledad
lo que más le intimida,
lágrimas amargas, maldiciendo,
ojos rojizos de odio
produciendo escarchas ácidas,
gélidas,
así como está su alma
trastocada por el dolor,
¡sí!,
se le va su amor.

Después de mucho penar
en incontables horas de su tiempo,
el amado esposo se muere
naturalmente,
la danza de la muerte finaliza
él, viene por su alma,
nada hay que le detenga,
ni la desdichada y apenada esposa
ni los juramentos y pactos,
ni los insultos ni agravios
que le profiere al paciente Ángel,
la guadaña cumple con su misión...
Sin ninguna remisión.

Ella se trastorna,
maldice,
patalea,
grita,
llora amargamente,
promete su alma a la oscuridad
a cambio de unos segundos más,
con él, con su amor,
aunque sea con su dolor.

Reniega de su existencia,
un don de la vida que se le dio,
intenta suicidarse;
con sedantes,
cortándose las venas,
inspirando gas letal.

La locura se apodera de ella,
una paranoia desquiciante,
una demencia sin vuelta atrás,
y con tal cúmulo de improperios
cae en la inconsciencia...
En un coma casi mortal.

No ha sido lo suficiente fuerte
para valorar lo que tiene,
lo que le queda en este mundo,
se ha aferrado a una pendiente insalvable,
¡nadie puede con la muerte!...
Es un final inevitable.
 

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