Rolando de los Rios
Poeta recién llegado
Cuerpo,
filtro suave que desciende
entre las enredaderas de tus pasiones,
tierna víctima de la seda oscura
que asfixia el silencio.
Cuerpo
dichoso del aroma
que se eleva en el aire
y envuelve tu sonrisa bajo
las líneas del crepúsculo
que liberan los ojos
de las ventanas.
¡Cuerpo!,
volverás a mí cuando
las sonrisas hayan muerto,
vivo de ardor oscuro
tiritando en tus labios.
¡Y beberé del silencio de
los bosques y manantiales
que nos habitan!
filtro suave que desciende
entre las enredaderas de tus pasiones,
tierna víctima de la seda oscura
que asfixia el silencio.
Cuerpo
dichoso del aroma
que se eleva en el aire
y envuelve tu sonrisa bajo
las líneas del crepúsculo
que liberan los ojos
de las ventanas.
¡Cuerpo!,
volverás a mí cuando
las sonrisas hayan muerto,
vivo de ardor oscuro
tiritando en tus labios.
¡Y beberé del silencio de
los bosques y manantiales
que nos habitan!
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