Anne_
I killed Bukowski.
Casi nunca cocino, usualmente
una señora que vive en las zonas pobres
y vende comida en las construcciones
de las casas nuevas de los narcos,
también me vende la comida, en fin.
Ese día ella no fue, eran las 11 am
y no me llamaba para decirme:
“Señorita, tengo estofado, hay Lomo, hay menestras...”
Esperé hasta la 12:30 pm y la llamé,
me dijo que no iría porque su hija de 16 estaba por dar a luz.
Así que me hice una cola, me puse unas zapatillas,
me mojé la cara, y salí al super,
pensaba en hacer algo rápido y ligero,
compré unas milanesas,
una ensalada de zanahorias y arroz.
Al regresar a casa, dejé las bolsas sobre la cocina,
y vi a una pequeña cucaracha negra del tamaño de una uña
pasear desinteresadamente,
y con cara de Nickolson en China Town,
me acerqué a mirarla, luego corrí hasta el alfiletero
que está en la habitación, y tomé uno,
regresé a la cocina, destapé una botella,
y en la tapa eché un poco de agua hervida,
luego clavé la aguja en la espalda de la cucaracha
y la remojé en el agua hervida,
esta trataba de zafarse y luchar y logró escaparse de la aguja,
nadó en el agua y logró salir de la tapa,
bajó por ella e intentó caminar,
pero sus patas traseras ya no daban,
y avanzaba lento y sufriendo,
entonces sentí vergüenza, y pena,
la tomé con los dedos, y la llevé al baño,
luego la dejé caer al inodoro, y bajé la llave.
En ese instante entendí el sentido del humor de dios,
y es que para esa cucaracha, yo era dios,
y para dios, yo soy una cucaracha,
y qué caso tiene ser dios?,
si no se puede joder a nadie.
En especial, a una cucaracha.
una señora que vive en las zonas pobres
y vende comida en las construcciones
de las casas nuevas de los narcos,
también me vende la comida, en fin.
Ese día ella no fue, eran las 11 am
y no me llamaba para decirme:
“Señorita, tengo estofado, hay Lomo, hay menestras...”
Esperé hasta la 12:30 pm y la llamé,
me dijo que no iría porque su hija de 16 estaba por dar a luz.
Así que me hice una cola, me puse unas zapatillas,
me mojé la cara, y salí al super,
pensaba en hacer algo rápido y ligero,
compré unas milanesas,
una ensalada de zanahorias y arroz.
Al regresar a casa, dejé las bolsas sobre la cocina,
y vi a una pequeña cucaracha negra del tamaño de una uña
pasear desinteresadamente,
y con cara de Nickolson en China Town,
me acerqué a mirarla, luego corrí hasta el alfiletero
que está en la habitación, y tomé uno,
regresé a la cocina, destapé una botella,
y en la tapa eché un poco de agua hervida,
luego clavé la aguja en la espalda de la cucaracha
y la remojé en el agua hervida,
esta trataba de zafarse y luchar y logró escaparse de la aguja,
nadó en el agua y logró salir de la tapa,
bajó por ella e intentó caminar,
pero sus patas traseras ya no daban,
y avanzaba lento y sufriendo,
entonces sentí vergüenza, y pena,
la tomé con los dedos, y la llevé al baño,
luego la dejé caer al inodoro, y bajé la llave.
En ese instante entendí el sentido del humor de dios,
y es que para esa cucaracha, yo era dios,
y para dios, yo soy una cucaracha,
y qué caso tiene ser dios?,
si no se puede joder a nadie.
En especial, a una cucaracha.