Lope
Poeta adicto al portal
Vuela muy alto mi deseo,
viaja sin rumbo
por el mundo de Morfeo.
Cada segundo se congela,
como una estatua de Perseo,
como la estela de tu beso más profundo.
Deseo inundarte con mi mirada
y dejarte ser libre a mi lado.
Mi corazón te escribe enamorado
y de la nada vive encantado.
Tu sonrisa acaricia mis sentidos,
tu voz es melodía para mis oídos.
Tu mirada se desliza por mi espalda
y en el alba de tu noche estoy perdido.
Naufrago por tus pestañas,
buscando quizá tus pupilas.
Yo sé que me extrañas
cuando dices mi nombre de pila.
Sigo caminando por donde caminas
y no te imaginas todo lo que te amo.
Si derramo mi tinta en estas páginas
es porque le reclamo a mis lágrimas.
Les reclamo un porqué de su salida,
por qué brotan sin permiso de mis lagunas.
En búsqueda de la luna he perdido muchas vidas,
pero cada una se ha perdido con mis ansias nocturnas.
La noche destapa mi apariencia lobuna
y tu atrapas mis deseos de comer.
Comerme tus labios llenos de fortuna
y cuando se vaya la noche no tener que desaparecer.
La distancia de tu boca me vuelve loco,
mis versos cada vez son más largos.
Pierden la cordura y por si fuera poco,
mi pluma queda atrapada en el letargo.
viaja sin rumbo
por el mundo de Morfeo.
Cada segundo se congela,
como una estatua de Perseo,
como la estela de tu beso más profundo.
Deseo inundarte con mi mirada
y dejarte ser libre a mi lado.
Mi corazón te escribe enamorado
y de la nada vive encantado.
Tu sonrisa acaricia mis sentidos,
tu voz es melodía para mis oídos.
Tu mirada se desliza por mi espalda
y en el alba de tu noche estoy perdido.
Naufrago por tus pestañas,
buscando quizá tus pupilas.
Yo sé que me extrañas
cuando dices mi nombre de pila.
Sigo caminando por donde caminas
y no te imaginas todo lo que te amo.
Si derramo mi tinta en estas páginas
es porque le reclamo a mis lágrimas.
Les reclamo un porqué de su salida,
por qué brotan sin permiso de mis lagunas.
En búsqueda de la luna he perdido muchas vidas,
pero cada una se ha perdido con mis ansias nocturnas.
La noche destapa mi apariencia lobuna
y tu atrapas mis deseos de comer.
Comerme tus labios llenos de fortuna
y cuando se vaya la noche no tener que desaparecer.
La distancia de tu boca me vuelve loco,
mis versos cada vez son más largos.
Pierden la cordura y por si fuera poco,
mi pluma queda atrapada en el letargo.