Libre Poemario
Poeta recién llegado
Cuando siento que estoy en una isla de angustia,
en el oasis de mi desierto
Me siento un naufrago de la vida.
Otras veces, siento que soy el pasajero que viaja
en primera clase de la alegría
Todos tenemos islas rodeadas de océanos no tan azules
Y en la soledad no vivimos el mundo del El Principito
jugando a no crecer y preocupados porque no nos entienden nuestro dibujos.
Claro esta, que la suerte esta asociada al alzar,
a la persona que se dice suertudo.
Pero bien sabemos, que tambien la suerte
es asociada al momento justo de estar ahí que el destino no designa.
Cuando siento que a mi alredor mi isla se va sumergiendo,
el mar empieza a taparla. Siempre puede haber un pico que sirva de refugio,
un altiplano de esperanza
Cuando esta todo bien,
cuando ese turista disfruta de los monumentos,
de los paisajes de la vida,
de la dicha de conocer y aprender lo nuevo.
Que muy en el fondo la isla hacia de un naufragio
La vida
Olvidamos (por suerte) que la pena era una minúscula porción
de tierra en medio de la nada. El problema evidente es,
si se vuelve continente en nuestras vidas
y recorremos kilómetros y kilómetros
Sin encontrar diversidad en ella.
Salir de la angustia es tal vez pensar que hay otros islotes
y pedacitos de tierra que comparten un mismo océano no tan azul
Pero que prevalecen con la fe de que no se esta solo.
Ese pensamiento lleva a todo naufrago conectarse con el mundo
remando con la balsa de la esperanza a un nuevo destino floreciente.
en el oasis de mi desierto
Me siento un naufrago de la vida.
Otras veces, siento que soy el pasajero que viaja
en primera clase de la alegría
Todos tenemos islas rodeadas de océanos no tan azules
Y en la soledad no vivimos el mundo del El Principito
jugando a no crecer y preocupados porque no nos entienden nuestro dibujos.
Claro esta, que la suerte esta asociada al alzar,
a la persona que se dice suertudo.
Pero bien sabemos, que tambien la suerte
es asociada al momento justo de estar ahí que el destino no designa.
Cuando siento que a mi alredor mi isla se va sumergiendo,
el mar empieza a taparla. Siempre puede haber un pico que sirva de refugio,
un altiplano de esperanza
Cuando esta todo bien,
cuando ese turista disfruta de los monumentos,
de los paisajes de la vida,
de la dicha de conocer y aprender lo nuevo.
Que muy en el fondo la isla hacia de un naufragio
La vida
Olvidamos (por suerte) que la pena era una minúscula porción
de tierra en medio de la nada. El problema evidente es,
si se vuelve continente en nuestras vidas
y recorremos kilómetros y kilómetros
Sin encontrar diversidad en ella.
Salir de la angustia es tal vez pensar que hay otros islotes
y pedacitos de tierra que comparten un mismo océano no tan azul
Pero que prevalecen con la fe de que no se esta solo.
Ese pensamiento lleva a todo naufrago conectarse con el mundo
remando con la balsa de la esperanza a un nuevo destino floreciente.