Alejandro Padilla
Poeta recién llegado
El viento de una higuera de langostas,
como un ciclón de arena y de desierto,
exhaló sus raíces de sequía
en la zanja mayor de este barbecho
de Palestina.
Una leche batida con la sangre
un niño que batiera sangre y leche
bebió de algún pezón pronto suicida
en la arruga más vieja de esta tierra
de Palestina.
El hierro a su calor se congelaba,
el bronce a su forjado daba roces,
el cobre en su crisol se deshacía;
el calor, el forjado y el crisol
de Palestina.
Todas sus greyes fueron incontables
por no tener cabeza que contara,
y por ser solo espinas sobre espinas
nunca agotóse el arduo y muerto fruto
de Palestina.
En un cielo de higueras y de leche,
sobre todas las greyes y metales,
como en cueva la blanca estalactita,
por libre ardió la guía, fue la estrella
de Palestina.
La peca, y el lunar y el gran pecado
limpiados fueron de este barro al fin,
nos ha bañado el llanto de María
pues ya nació Jesús, Nuestro Señor
de Palestina.
Estrofas de 5 versos: 4 endecasílabos, 1 pentasílabo a modo de estribillo. Tercer y quinto versos riman asonantemente.
como un ciclón de arena y de desierto,
exhaló sus raíces de sequía
en la zanja mayor de este barbecho
de Palestina.
Una leche batida con la sangre
un niño que batiera sangre y leche
bebió de algún pezón pronto suicida
en la arruga más vieja de esta tierra
de Palestina.
El hierro a su calor se congelaba,
el bronce a su forjado daba roces,
el cobre en su crisol se deshacía;
el calor, el forjado y el crisol
de Palestina.
Todas sus greyes fueron incontables
por no tener cabeza que contara,
y por ser solo espinas sobre espinas
nunca agotóse el arduo y muerto fruto
de Palestina.
En un cielo de higueras y de leche,
sobre todas las greyes y metales,
como en cueva la blanca estalactita,
por libre ardió la guía, fue la estrella
de Palestina.
La peca, y el lunar y el gran pecado
limpiados fueron de este barro al fin,
nos ha bañado el llanto de María
pues ya nació Jesús, Nuestro Señor
de Palestina.
Estrofas de 5 versos: 4 endecasílabos, 1 pentasílabo a modo de estribillo. Tercer y quinto versos riman asonantemente.
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