La muchacha llevaba en su mirada,
el precio del amor y su fracaso.
Y en su presente de vida, castigada
todo consuelo a su dolor, parecía escaso.
el precio del amor y su fracaso.
Y en su presente de vida, castigada
todo consuelo a su dolor, parecía escaso.
En sus polleras cortas, enredada
la necesidad, me llamaba, por si acaso.
¿qué podría darle yo?, me dije: ¡nada!.
solo atiné a mirar...y apuré el paso.
la necesidad, me llamaba, por si acaso.
¿qué podría darle yo?, me dije: ¡nada!.
solo atiné a mirar...y apuré el paso.
Marino Fabianesi