Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
nueva corrección
Lanza al aire sus plegarias porque le duelen las penas,
la niña en los ojos tiene lágrimas con que buscarlo
de entre sus tantos recuerdos, que se niegan a dejarlo,
sus besos ya no los tienen, sus caricias son ajenas.
Brilla en lo alto aquella luna, grillan grillos el jardín,
blancas, así desesperan, sus dos manos en su ruego,
pensando alcanzar estrellas con el alma por el fuego,
de esperar que sus promesas cumpla aquel su paladín.
Pero ella sabe que aquel, su gran amor, está muerto,
el alba no le traerá ni su voz, ni su presencia
a ella solo llegará, la brisa de aquella ausencia.
Muros pena traerá por un amor el desierto
y, aun que no quiera llorar, su corazón se desquicia
por no poder darle más de su beso su caricia.
la niña en los ojos tiene lágrimas con que buscarlo
de entre sus tantos recuerdos, que se niegan a dejarlo,
sus besos ya no los tienen, sus caricias son ajenas.
Brilla en lo alto aquella luna, grillan grillos el jardín,
blancas, así desesperan, sus dos manos en su ruego,
pensando alcanzar estrellas con el alma por el fuego,
de esperar que sus promesas cumpla aquel su paladín.
Pero ella sabe que aquel, su gran amor, está muerto,
el alba no le traerá ni su voz, ni su presencia
a ella solo llegará, la brisa de aquella ausencia.
Muros pena traerá por un amor el desierto
y, aun que no quiera llorar, su corazón se desquicia
por no poder darle más de su beso su caricia.
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