Cemento y adrenalina
Poeta fiel al portal
No siento el hambre de la lujuria
he saciado mi sed
encontré un objeto al que follar.
Puro trueque de sentimientos
necesidades que se satisfacen
sueños que se hacen realidad
para ser saciador no saciado.
Compartir la pobreza urbana
viendo lo infradoméstico de su vida
en nicho de vivos
sin espacio para respirar
en un barrio que fue obrero
y hoy es de necesidad.
Colegios de uniforme
monjas que integran
adolescentes con modas de allá
música con ritmos de un caribe lejano
bares con sabor a pollo, arroz y fréjoles.
Inmersión en la pasión y el deseo de un dia
soñado, amasado, y creado
para poder cumplir el papel de la semana
luego volverá a coger la sarten de martes a domingo,
a sudar grasa.
Vida soñada en Europa
que se transforma en sobrevivir
en enviar algo de dinero
en atrasar el pago del alquiler
para pagar un nímeo capricho.
Todo acaba para seguir viviendo en su mínima intimidad
de metros cuadrados llenos de sueños,
de deseos, que la vida ya no cumplirá
en este puto Madrid.
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