Alexiz
Poeta adicto al portal
Sólo, entre aquel ojo de agua
que no parpadea ni por un instante,
siempre clavado
entre sus ínfimos horizontes;
no hay preámbulo
para describir la idea:
nenúfares, anclados siempre
al ras del cielo y del suelo.
Si te inclinas, el mar se inclina,
el ojo se inclina…
Y el horizonte -desaparece-.
Si recostarte quieres,
el agua sobre el que reposas
ahogarte puede;
no hay exordios para describir la idea:
nenúfares, atados siempre al margen
del amo de yugo de roble, y desinteresado.
Tú, de entre todos, nenúfar de agua,
entre portal adoquinado,
eres el de mayor fortuna,
porque el sol de ti no se ha burlado
Y con su amor no te ha quemado.
Y hoy, Sin más, el horizonte,
sus límites te amplía:
sal, nenúfar. Vuela.
Pd. Los nenúfares no crecen en el mar! Solo en rios, lagos
Cuerpos de agua y hasta charcos, vaya... pero no en el mar juju...
que no parpadea ni por un instante,
siempre clavado
entre sus ínfimos horizontes;
no hay preámbulo
para describir la idea:
nenúfares, anclados siempre
al ras del cielo y del suelo.
Si te inclinas, el mar se inclina,
el ojo se inclina…
Y el horizonte -desaparece-.
Si recostarte quieres,
el agua sobre el que reposas
ahogarte puede;
no hay exordios para describir la idea:
nenúfares, atados siempre al margen
del amo de yugo de roble, y desinteresado.
Tú, de entre todos, nenúfar de agua,
entre portal adoquinado,
eres el de mayor fortuna,
porque el sol de ti no se ha burlado
Y con su amor no te ha quemado.
Y hoy, Sin más, el horizonte,
sus límites te amplía:
sal, nenúfar. Vuela.
Pd. Los nenúfares no crecen en el mar! Solo en rios, lagos
Cuerpos de agua y hasta charcos, vaya... pero no en el mar juju...
Última edición: