La Corporación
Poeta veterano
desde el evaristo corumelo
cada vez más cerca de tí
la noche no quiere ser Roma,
ni renglón del destino; arden las calles
iluminando la cínica verdad, efímera
en los grillos, élitros silentes
capiteles rotos del olimpo.
arden los mitos mientras
el invento de los claveles rueda;
y degustamos garum, amapola,
¡noble cartagena! los ojos rojos,
mezcla de llanto, humo, alcohol.
lágrimas sólo lágrimas,
el hedor es insoportable.
recuerdo el día que se ahogó el pintor
-gritaba, maldecía los dioses-
yo cubría extasiado a las meretrices
¡qué bella es la muerte!
ellos quieren espectáculo, un gesto,
la carroña del abismo;
estos versos son del pueblo
como la complacencia,
como la uña que rompe el poema
hasta beber lenguas de sangre.
los aplausos mienten,
las estrellas tragan vómitos
de los que pasan hambre,
-los senadores son gordos-
y los lumpanares hormigeros;
bajan ríos de espuma en las barcas de la ira.
brindemos, la copa de conium
enfría mi cuerpo esta noche de fuego,
un alma arde en éxtasis y el averno
se cobrará nuevo amante;
roma, el gran epílogo que merece
tonando la lira Iliupersis.
Hno Renato Vega
Sta Corp.Xrti
cada vez más cerca de tí
la noche no quiere ser Roma,
ni renglón del destino; arden las calles
iluminando la cínica verdad, efímera
en los grillos, élitros silentes
capiteles rotos del olimpo.
arden los mitos mientras
el invento de los claveles rueda;
y degustamos garum, amapola,
¡noble cartagena! los ojos rojos,
mezcla de llanto, humo, alcohol.
lágrimas sólo lágrimas,
el hedor es insoportable.
recuerdo el día que se ahogó el pintor
-gritaba, maldecía los dioses-
yo cubría extasiado a las meretrices
¡qué bella es la muerte!
ellos quieren espectáculo, un gesto,
la carroña del abismo;
estos versos son del pueblo
como la complacencia,
como la uña que rompe el poema
hasta beber lenguas de sangre.
los aplausos mienten,
las estrellas tragan vómitos
de los que pasan hambre,
-los senadores son gordos-
y los lumpanares hormigeros;
bajan ríos de espuma en las barcas de la ira.
brindemos, la copa de conium
enfría mi cuerpo esta noche de fuego,
un alma arde en éxtasis y el averno
se cobrará nuevo amante;
roma, el gran epílogo que merece
tonando la lira Iliupersis.
Hno Renato Vega
Sta Corp.Xrti
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