Sorciere
Poeta recién llegado
Neuralgia
Santiago, el humo es relámpago;
el sabor de la noche se restriega
con la luna, por farolas, vástago
que en lluvia sus estrellas riega
Ciénagas de desamparo, ruido sordo
se adueñan de brega y alboroto
Sus senos, la nívea y recia serranía
son el cénit de la modorra colectiva
batiendo el horizonte, y su epifanía
posan picaflores con su ira despectiva
Ellos, túneles al abismo, a la verdad,
quisieran por los árboles desertar
Se recelan las iglesias, sus cruces
coronan el estragado cielo tan opaco
y por ornamentos, estruendosos buses
trepidan en oleadas las calles de cosacos
La fábula, por primera vez, ha superado
lo que la realidad propia ha escatimado
Y baja el influjo del perfume de parsimonia
en los deslaves de ágoras hasta el corazón
de los edificios, los zagales, la triste colonia
que escapa por virtud entre suspiros de razón
Como por gruta, soy céfiro remoto en la ventana
adusto y bohemio por la embravecida neuralgia
En el reflejo, el espejo, la neblina de la gente
revelo tu retrato, que a la deriva yace ausente
¡Ah, pero la lágrima se escuece, y todavía
decaigo silvestre en la citadina lozanía!
Santiago, el humo es relámpago;
el sabor de la noche se restriega
con la luna, por farolas, vástago
que en lluvia sus estrellas riega
Ciénagas de desamparo, ruido sordo
se adueñan de brega y alboroto
Sus senos, la nívea y recia serranía
son el cénit de la modorra colectiva
batiendo el horizonte, y su epifanía
posan picaflores con su ira despectiva
Ellos, túneles al abismo, a la verdad,
quisieran por los árboles desertar
Se recelan las iglesias, sus cruces
coronan el estragado cielo tan opaco
y por ornamentos, estruendosos buses
trepidan en oleadas las calles de cosacos
La fábula, por primera vez, ha superado
lo que la realidad propia ha escatimado
Y baja el influjo del perfume de parsimonia
en los deslaves de ágoras hasta el corazón
de los edificios, los zagales, la triste colonia
que escapa por virtud entre suspiros de razón
Como por gruta, soy céfiro remoto en la ventana
adusto y bohemio por la embravecida neuralgia
En el reflejo, el espejo, la neblina de la gente
revelo tu retrato, que a la deriva yace ausente
¡Ah, pero la lágrima se escuece, y todavía
decaigo silvestre en la citadina lozanía!