G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Si mañana, en la distancia,
unos versos te llamaran...
¡Ay! No dejes de acudir.
Y si un coro de campanas
a deshora repicara...
¡No, no dejes de acudir!
Si tu vuelo te llevara
a una rosa perfumada,
serías su colibrí.
Y si en ella te posaras,
linda mariposa alada,
la estrella de su jardín.
Para el bardo son tus ojos
el mayor de los tesoros...
Ni diamante, ni rubí.
Y es por ti que escribe todo
y de paso busca un modo
para al hambre resistir.
Si algún día, por desgracia,
unas letras te asaltaran
y al ladrón dijeras... ¡Sí!
Dale un golpe con el alma
en la misma parte blanda
en la que él te diera a ti.
G.S.A.
unos versos te llamaran...
¡Ay! No dejes de acudir.
Y si un coro de campanas
a deshora repicara...
¡No, no dejes de acudir!
Si tu vuelo te llevara
a una rosa perfumada,
serías su colibrí.
Y si en ella te posaras,
linda mariposa alada,
la estrella de su jardín.
Para el bardo son tus ojos
el mayor de los tesoros...
Ni diamante, ni rubí.
Y es por ti que escribe todo
y de paso busca un modo
para al hambre resistir.
Si algún día, por desgracia,
unas letras te asaltaran
y al ladrón dijeras... ¡Sí!
Dale un golpe con el alma
en la misma parte blanda
en la que él te diera a ti.
G.S.A.