Francisca Avaria Muñoz
TIERRA ROJA
No lo supo nadie ni siquiera el viento
el sol asustado trató de entenderlo
más tarde la luna muy triste
no quiso ser cómplice y se fue en silencio.
Se le quebró el alma llantos extraviados
pétalos de amor se quedaron dentro
fueron mil pedazos las manos se alzaban
una y mil veces golpeando su cuerpo.
Cerrando los ojos esperó en silencio
lluvia en su mirada imploró piedad
vio como la muerte la miró de frente
en el frío piso se estrelló su cuerpo.
Se arrastró en las sombras
no supo por donde encaminar sus pasos
ni en que morada esconder su pena
esconder su pena y sus dolidos huesos.
¡Y no lo supo nadie ni siquiera el viento!.
Francisca Avaria M.. ------ Propiedad Intelectual.
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