Blas de Carmelo
Poeta recién llegado
...Abro los ojos,
Respiro profundo...
Despierto tumbado
sobre la hierba,
me mira un caballo
y me ofrece su rienda.
Acepto halagado,
--la brisa acecha--,
su crin endiablada
moldea su testa.
Vuelo ligero y ágil,
perdido en el tiempo.
Como perfume volátil,
que devora el viento.
Noto el vaivén,
agito mi cuerpo,
incrédulo sonrío,
no noto el esfuerzo.
Cabalgo y cabalgo
por un gran sendero,
el susurro del agua
me guía de nuevo.
¿Es vida o es reflejo?
¿Estaré soñando?
No sé, no lo aprecio.
¿Y si despierto?
¿Vivo o muerto?
Bajo del lomo,
y al río me acerco.
El agua acaricio, refresca,
se escurre, la bebo.
¿Es real? No lo entiendo.
¿Me encandila Dios
con su bello atrezo?
¿Es una ofrenda bendita
por mis plegarias y rezos?
Cambiará mi canción,
ya no seré preso.
Se inquieta el paisaje,
el sol pierde fuego.
Se oscurece el prado,
ya no veo, ni siento.
...Respiro profundo...
...Cierro los ojos...
...Y sueño...
...Quien me retiene en vida...
...jamás ha muerto...
Respiro profundo...
Despierto tumbado
sobre la hierba,
me mira un caballo
y me ofrece su rienda.
Acepto halagado,
--la brisa acecha--,
su crin endiablada
moldea su testa.
Vuelo ligero y ágil,
perdido en el tiempo.
Como perfume volátil,
que devora el viento.
Noto el vaivén,
agito mi cuerpo,
incrédulo sonrío,
no noto el esfuerzo.
Cabalgo y cabalgo
por un gran sendero,
el susurro del agua
me guía de nuevo.
¿Es vida o es reflejo?
¿Estaré soñando?
No sé, no lo aprecio.
¿Y si despierto?
¿Vivo o muerto?
Bajo del lomo,
y al río me acerco.
El agua acaricio, refresca,
se escurre, la bebo.
¿Es real? No lo entiendo.
¿Me encandila Dios
con su bello atrezo?
¿Es una ofrenda bendita
por mis plegarias y rezos?
Cambiará mi canción,
ya no seré preso.
Se inquieta el paisaje,
el sol pierde fuego.
Se oscurece el prado,
ya no veo, ni siento.
...Respiro profundo...
...Cierro los ojos...
...Y sueño...
...Quien me retiene en vida...
...jamás ha muerto...