NIDO
Tal vez cada palabra, cada beso,
eran mentiras que salían de tus labios;
tal vez cada caricia que me diste
fueron heridas que trataste de cerrar;
tal vez cada mañana que pasaba
nos hacía poco a poco recordar
que el primer amor nunca se olvida,
para bien o para mal.
Tal vez fuiste un ave de paso,
cansada de tanto volar,
tal vez yo fui el único nido
que pudiste encontrar;
tal vez me diste calor,
pero al reposar
tu cuerpo de nuevo alzó el vuelo
para nunca regresar.
Tal vez te hice daño sin querer
con este cuerpo espinoso;
tal vez sin saberlo me herías
entre tu cuerpo sutil;
tal vez somos diferentes
en cuerpo y en alma:
“Yo soy la tormenta,
y tu eres la calma”.
Tal vez uniste los cristales
de todo mi cuerpo roto;
y en mi miraste un reflejo
de lo que no quieres ser;
tal vez soy sólo una sombra
que vaga a través de la vida
y a cada paso que da
nos va dejando una herida.
Tal vez prefieres probar
la textura de otra piel;
tal vez prefieres sentir
algo distinto al dolor;
tal vez por miedo al amor
entre la niebla haz huido
dejando tan sólo tu esencia
en el vacío del nido.
Tal vez cada palabra, cada beso,
eran mentiras que salían de tus labios;
tal vez cada caricia que me diste
fueron heridas que trataste de cerrar;
tal vez cada mañana que pasaba
nos hacía poco a poco recordar
que el primer amor nunca se olvida,
para bien o para mal.
Tal vez fuiste un ave de paso,
cansada de tanto volar,
tal vez yo fui el único nido
que pudiste encontrar;
tal vez me diste calor,
pero al reposar
tu cuerpo de nuevo alzó el vuelo
para nunca regresar.
Tal vez te hice daño sin querer
con este cuerpo espinoso;
tal vez sin saberlo me herías
entre tu cuerpo sutil;
tal vez somos diferentes
en cuerpo y en alma:
“Yo soy la tormenta,
y tu eres la calma”.
Tal vez uniste los cristales
de todo mi cuerpo roto;
y en mi miraste un reflejo
de lo que no quieres ser;
tal vez soy sólo una sombra
que vaga a través de la vida
y a cada paso que da
nos va dejando una herida.
Tal vez prefieres probar
la textura de otra piel;
tal vez prefieres sentir
algo distinto al dolor;
tal vez por miedo al amor
entre la niebla haz huido
dejando tan sólo tu esencia
en el vacío del nido.