NIEBLA
El tímido sol apenas
podía ahuyentar la niebla,
algodones en las ramas
de árboles en la avenida
que descuelgan perezosas
gasas de melancolía.
Poco a poco toma fuerza,
al llegar al mediodia
la niebla llega a las nubes
y se funde en su blancura.
El rumor de mi tristeza
va con la niebla perdida.
El tímido sol apenas
podía ahuyentar la niebla,
algodones en las ramas
de árboles en la avenida
que descuelgan perezosas
gasas de melancolía.
Poco a poco toma fuerza,
al llegar al mediodia
la niebla llega a las nubes
y se funde en su blancura.
El rumor de mi tristeza
va con la niebla perdida.