Niña de agua

Profundamente penetrante , cada verso arrastra aire que remueve la llama de la vela hasta apagarla y la noche entristece , y el camino se alarga. Me ha gustado mucho . Qué gusto pasar y encontrarte.
 
Mayúsculo es tu ingenio Eladio, que aqui en la lugubrez de la tristeza solitaria y negra, surge como un sol que alumbra la belleza en que lo describes.
Muy triste la pérdida de una angel...pero la bondad a veces no sobrevive a un azar injusto.

Te felicito y dejo reputación...si me dejan. Pili
 
Última edición por un moderador:
El rocío viste la hierba de noviembre,
lámparas verdes alumbran las veredas
y una niña deja en el suelo sus manos
líquidas que caen como agua a la tierra.
Más allá de sus ojos nace un camino
que a la nada conduce siendo de arena
y tras el horizonte un campo de dalias
donde solo un candil alumbra si hiela.
Más allá, muy lejos, donde nadie vive
solo es el silencio y perdura la piedra
desde el mar de llanto a los bosques de luto
donde la soledad y la muerte quedan.
Nadie soporta así el nacimiento libre
del diablo bajo la lúgubre escalera,
nadie soporta su látigo de cerio
salvo aquel que conoce su cruel espuela.
Mirad su sabio gesto de bufón loco
que vaga por los montes tras de una estrella,
contemplad la luz que desprenden sus dedos
al apagar furioso las largas velas
y cómo la noche se adueña de todo
hasta llegar la nada que se hace eterna.

Eladio Parreño Elías

23-Marzo-2013

Excelente y precioso poema surrealista Eladio, donde tu imaginación vuela y describe con fantasia unas magistrales escenas poéticas. Es un placer leerte y te felicito por la calidad de tu poesía y te envio un fuerte abrazo Eladio.
 
El rocío viste la hierba de noviembre,
lámparas verdes alumbran las veredas
y una niña deja en el suelo sus manos
líquidas que caen como agua a la tierra.
Más allá de sus ojos nace un camino
que a la nada conduce siendo de arena
y tras el horizonte un campo de dalias
donde solo un candil alumbra si hiela.
Más allá, muy lejos, donde nadie vive
solo es el silencio y perdura la piedra
desde el mar de llanto a los bosques de luto
donde la soledad y la muerte quedan.
Nadie soporta así el nacimiento libre
del diablo bajo la lúgubre escalera,
nadie soporta su látigo de cerio
salvo aquel que conoce su cruel espuela.
Mirad su sabio gesto de bufón loco
que vaga por los montes tras de una estrella,
contemplad la luz que desprenden sus dedos
al apagar furioso las largas velas
y cómo la noche se adueña de todo
hasta llegar la nada que se hace eterna.

Eladio Parreño Elías

23-Marzo-2013

Mis aplausos poeta a esta admirable composición. Uno de los mejores poemas que he leído en mundo poesía.
 
El rocío viste la hierba de noviembre,
lámparas verdes alumbran las veredas
y una niña deja en el suelo sus manos
líquidas que caen como agua a la tierra.
Más allá de sus ojos nace un camino
que a la nada conduce siendo de arena
y tras el horizonte un campo de dalias
donde solo un candil alumbra si hiela.
Más allá, muy lejos, donde nadie vive
solo es el silencio y perdura la piedra
desde el mar de llanto a los bosques de luto
donde la soledad y la muerte quedan.
Nadie soporta así el nacimiento libre
del diablo bajo la lúgubre escalera,
nadie soporta su látigo de cerio
salvo aquel que conoce su cruel espuela.
Mirad su sabio gesto de bufón loco
que vaga por los montes tras de una estrella,
contemplad la luz que desprenden sus dedos
al apagar furioso las largas velas
y cómo la noche se adueña de todo
hasta llegar la nada que se hace eterna.

Eladio Parreño Elías

23-Marzo-2013
Volver a leer esta bella obra u destacar esa
imaginacion de duende especial para dejar
que la sutilidad de los momentos pueden
con la tristeza.
excelente. saludos de luzyabsenta
 

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