James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Con la pluma en ristre y el alma de vela,
con las ganas tristes de escribir artista
de grandes novelas.
Con poco talento y un abecedario
después de lecturas viene la amargura
de poner a prueba sus versos doblados.
Vaya tonterías, nunca llegaremos
y busca secretos en los recovecos
del dolor transido que le ha transmitido
el gen de un recuerdo.
Desata la fantasía y rima que rima,
momento de cuadro, de aquella palabra
que aunque no le encaja, no mate el retrato.
Libros son tesoros, libros son sus fiestas
y en noches abiertas el alma despierta
la señal de alerta; comienza tu viaje.
Y así se aventura, naciendo un poeta
que no verá el verso del gran universo
de sus grandes letras.
Pero las ganas no siembran metáforas,
no pueden implicar al verbo, ni a la maldita
coma fuera de lugar, ¿de qué le sirve un punto
y aparte? y las "comillas", malditas reglas;
Qué hacer para que una frase abra el camino
y como una puerta abierta visite al creador
entrando al hogar que eres tú lector.
Y el ansia feroz de coz infantil,
en palabras rotas, en frases copiadas,
en tramas absurdas de los padeceres
de quietas mujeres, retratos de brujas.
Vaya texto idiota, vaya con poemas,
de ganas latentes nace la simiente
que genera artistas:¿Poeta?
nunca novelista, no tiene redaños
y le faltan años, le falta talento
y empieza los cuentos para no acabarlos.
Ahora en los cincuenta, sabe lo que quiere
pero el gran artista no nos da la pista
del niño que muere...
Nací en un desierto con un niño muerto
que llevar a cuestas...
Nací en un desierto de unos padres muertos
que nunca me llevan...
Soy nicho nonato de un niño desierto
a cuestas de un muerto que en este silencio
de cadena perpetua...
Soy el niño flor que no fruto de hombre
el viejo pronombre el feto semilla
que crece a la orilla de una desolación...
Y tú que no me dejaste crecer,
ahora que vas a hacer con el nicho seco,
con este cuerpo sin carne que tiene tanta hambre
de un nombre de flor...
Dime si estoy muerto en este desierto sin voz
con el nombre de amor que nunca me has puesto...
Niño-flor.
con las ganas tristes de escribir artista
de grandes novelas.
Con poco talento y un abecedario
después de lecturas viene la amargura
de poner a prueba sus versos doblados.
Vaya tonterías, nunca llegaremos
y busca secretos en los recovecos
del dolor transido que le ha transmitido
el gen de un recuerdo.
Desata la fantasía y rima que rima,
momento de cuadro, de aquella palabra
que aunque no le encaja, no mate el retrato.
Libros son tesoros, libros son sus fiestas
y en noches abiertas el alma despierta
la señal de alerta; comienza tu viaje.
Y así se aventura, naciendo un poeta
que no verá el verso del gran universo
de sus grandes letras.
Pero las ganas no siembran metáforas,
no pueden implicar al verbo, ni a la maldita
coma fuera de lugar, ¿de qué le sirve un punto
y aparte? y las "comillas", malditas reglas;
Qué hacer para que una frase abra el camino
y como una puerta abierta visite al creador
entrando al hogar que eres tú lector.
Y el ansia feroz de coz infantil,
en palabras rotas, en frases copiadas,
en tramas absurdas de los padeceres
de quietas mujeres, retratos de brujas.
Vaya texto idiota, vaya con poemas,
de ganas latentes nace la simiente
que genera artistas:¿Poeta?
nunca novelista, no tiene redaños
y le faltan años, le falta talento
y empieza los cuentos para no acabarlos.
Ahora en los cincuenta, sabe lo que quiere
pero el gran artista no nos da la pista
del niño que muere...
Nací en un desierto con un niño muerto
que llevar a cuestas...
Nací en un desierto de unos padres muertos
que nunca me llevan...
Soy nicho nonato de un niño desierto
a cuestas de un muerto que en este silencio
de cadena perpetua...
Soy el niño flor que no fruto de hombre
el viejo pronombre el feto semilla
que crece a la orilla de una desolación...
Y tú que no me dejaste crecer,
ahora que vas a hacer con el nicho seco,
con este cuerpo sin carne que tiene tanta hambre
de un nombre de flor...
Dime si estoy muerto en este desierto sin voz
con el nombre de amor que nunca me has puesto...
Niño-flor.
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