Solaribus
Poeta veterano en el portal
De cenit a nadir te necesito,
y te bebo como si fueras lluvia y yo una pared seca.
A veces te amo como un niño amanecido,
otras tantas como un hombre de tormentas,
que no sabe vivir sin tu agonía,
sin la fosa de tu océano profundo.
Y es que no existe otro sitio que me albergue,
todas mis lágrimas, todo mi amor, en todo el mundo.
Yo no sé vivir en la tibieza
de unas manos que acarician con recelo.
Yo te doy en un abrazo hasta mi sangre
y en mil besos de pasión todo mi cielo.
Soy un niño enamorado que ahora juega
a entregarte la vida como un hombre.
Y resumido así, soy infinito,
soy de acero y soy maleable como el cobre.
Con el miedo en los ojos. Con la palabra en orden.
Con el alma arrojada hacia la muerte,
con el vicio de la carne.
Con el alma pura. Con el alma al borde.
¡Yo te amo como un niño... y como un hombre!
y te bebo como si fueras lluvia y yo una pared seca.
A veces te amo como un niño amanecido,
otras tantas como un hombre de tormentas,
que no sabe vivir sin tu agonía,
sin la fosa de tu océano profundo.
Y es que no existe otro sitio que me albergue,
todas mis lágrimas, todo mi amor, en todo el mundo.
Yo no sé vivir en la tibieza
de unas manos que acarician con recelo.
Yo te doy en un abrazo hasta mi sangre
y en mil besos de pasión todo mi cielo.
Soy un niño enamorado que ahora juega
a entregarte la vida como un hombre.
Y resumido así, soy infinito,
soy de acero y soy maleable como el cobre.
Con el miedo en los ojos. Con la palabra en orden.
Con el alma arrojada hacia la muerte,
con el vicio de la carne.
Con el alma pura. Con el alma al borde.
¡Yo te amo como un niño... y como un hombre!