pablo barattini
Poeta asiduo al portal
Macilentos cuerpecitos
estrujados por la vida,
por un sol que no perdona
y una guerra
que no olvida.
Tu mirar sin parpadeo
y tu figura fetal,
han llenado de vergüenza
mi mesa
recién servida.
Criaturitas del hambre.
Pedacitos
de noche tan oscura.
Tus sueños serán de pan,
de mandioca tu alegría.
Traficantes del dolor;
simples,
sencillos como la vida.
residuales desechos
de este mundo mercantil.
Frio monstruo que devora
y vende si es preciso:
el hambre, la amistad,
las mil lluvias de abril
y el amor que tanto quiso.
Mientras tanto se apaga
lentamente y se consume
la luz de aquellas almas
que olvidara el Creador.
Yo no sé si es más dolor
el padecer o el padecerte
porque hoy es a la muerte
la que enfrentan mis hermanos
los pequeños africanos.
estrujados por la vida,
por un sol que no perdona
y una guerra
que no olvida.
Tu mirar sin parpadeo
y tu figura fetal,
han llenado de vergüenza
mi mesa
recién servida.
Criaturitas del hambre.
Pedacitos
de noche tan oscura.
Tus sueños serán de pan,
de mandioca tu alegría.
Traficantes del dolor;
simples,
sencillos como la vida.
residuales desechos
de este mundo mercantil.
Frio monstruo que devora
y vende si es preciso:
el hambre, la amistad,
las mil lluvias de abril
y el amor que tanto quiso.
Mientras tanto se apaga
lentamente y se consume
la luz de aquellas almas
que olvidara el Creador.
Yo no sé si es más dolor
el padecer o el padecerte
porque hoy es a la muerte
la que enfrentan mis hermanos
los pequeños africanos.