jg-miguel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al ladíto del camino
debajo de una carreta
era una noche sin luna,
era una noche negra.
Era una noche lluviosa
una noche traicionera,
fue allí donde naciste
no tuviste más espera.
Tu madre se revolcaba
de dolor entre las hierbas,
tu padre buscaba leña
para prender una hoguera.
Él te ayudaría a nacer
él sería tu partera.
Empuja, mujer empuja
que ya asoma la cabeza.
Ella aprieta los dientes
se agarra fuerte a la hierba,
con el calor de sus manos
él cobija tu cabeza.
¡Date prisa, en salir niño!
Que la noche no es eterna,
que pronto apuntala el día
y hay que trabajar la tierra.
No sé si quiero que salgas,
no sé si te quiero fuera
que aún estás por nacer
y ya estás besando tierra.
Entre lágrimas de asombro,
entre rabia e impotencia,
mezcla de sudor y sangre,
tierra mojada y hierba.
Bajo el manto de la noche
era una noche negra,
una noche sin luna
una noche traicionera.
Así nacen muchos niños
camino de las aldeas
llegando el anochecer
cuando acaba la faena.
Aún no saben donde vienen
ni cuales serán sus quimeras.
¡Son los hijos del hambre...
los hijos de la miseria!
...
En defensa de los niños trabajadores del mundo
y contra la mano de obra infantil.
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