JAIME
Poeta adicto al portal
Níveo instante sonoro.
Ella ya ruge bajo mis pies cuando voy
llegando a casa, blanca,
pura, impía la nieve.
Faltan unos metros
y la cojo entre mis manos, la beso,
la lamo, la devoro, la bebo y
veo como nieva recordando cuando nevaba.
Eras tú, aquella noche quejumbrosa.
Eras tú, y no la nieve,
la que rugía, la que
yo lamía y devoraba y bebía, y caías
de nuevo.
Mis labios fueron en ti, mi boca
fue en ti, mi lengua
fue en ti
y te deshacías lentamente,
en cada exhalación que te rozaba
te deshacías, en la confluencia
de tus piernas te deshacías
saciada entera, amada entera.
También rugías
suavemente.
Ella ya ruge bajo mis pies cuando voy
llegando a casa, blanca,
pura, impía la nieve.
Faltan unos metros
y la cojo entre mis manos, la beso,
la lamo, la devoro, la bebo y
veo como nieva recordando cuando nevaba.
Eras tú, aquella noche quejumbrosa.
Eras tú, y no la nieve,
la que rugía, la que
yo lamía y devoraba y bebía, y caías
de nuevo.
Mis labios fueron en ti, mi boca
fue en ti, mi lengua
fue en ti
y te deshacías lentamente,
en cada exhalación que te rozaba
te deshacías, en la confluencia
de tus piernas te deshacías
saciada entera, amada entera.
También rugías
suavemente.
::