Eban Fems Cid
Poeta fiel al portal
No levantes la voz,
ni tiembles en mis manos,
no hacen falta palabras
al encontrarse los ojos,
deja que se enamoren,
las retinas fundidas
en el momento de un beso.
¡No te escondas!
tras la trasparencia de la tela,
no escondas de mí
tu cuerpo de sirena,
remueve esos miedos
con tu dedos de miel,
desprende el temor
de toda tu piel.
Sé quien desees ser,
propongo un ser salvaje
o una niña risueña,
juega conmigo en mi cama,
no escatimes en pasión,
enséñame tu instinto de mujer,
conmigo aprende a uno ser,
quiero entregarme un momento,
sin ataduras estar,
fundir esta sensación al corazón
y jamás olvidar,
dame tu aliento
tu razón, tu vacilar
y la limitación,
quita ya esa moral.
Olvída todo somos tu y yo,
en este cuarto las fronteras
las decido yo.
Ahora empieza mí jugada
quiero hacerte volar,
eres un manjar suave,
que quisiera por siempre probar,
saborear tus labios húmedos,
morderlos,
tu lengua rozar,
delicado lento te quiero tomar,
desciendo a tu cuello,
me recibe la sangre
en un palpitante vibrar,
muerdo y resbalo a tus pechos,
aromáticos, turgentes,
armoniosos en su redondez,
como gotas de lluvia
que quiero tomar y beber .
¡Enloquezco!
no sé las palabras,
solo se como actuar.
Las manos movedizas
recorriendo tu cuerpo,
el ombligo tu centro
saboreo desnudo,
me escapo a tus caderas
que aferro
son de fuego, sudor
y carbón negro,
tus piernas recorro
presto y ansioso
las devoro y conquisto,
cada centímetro es
en fulgor asombroso ,
doy rodeos apretados
termino en tu espalda
bajo despacio
en el estrecho
que recorre tu cuerpo.
Al desembocar en tu final
me pierdo
en un momento eterno.
Ya hemos explorado
los rincones recónditos
de este encuentro,
ahora quiero perderme
en las sensaciones
del placer de tu cuerpo,
quiero fundirme contigo
en un relámpago de sudor
un trueno y jadeo,
caricias que raspan
y queman lento
como las tizas de fuego.
Mecerte en un vaivén
lento al inicio
duro y final.
Como la marea en el mar
por tus ojos de luna subir y bajar,
guíame por tus deseos,
hazme tu esclavo
esta noche de luna rojiza
nube fogosa,
muéstrame la cabalgadura
de tu cuerpo
y haz que el viento
silbe en mis oídos,
quiero perder el control
de mis músculos rendidos,
quiero extraer mis fuerzas
en un último suspiro.
Déjame aferrarme a tu cuerpo
en un golpe violento,
sin elevar la voz.
ni tiembles en mis manos,
no hacen falta palabras
al encontrarse los ojos,
deja que se enamoren,
las retinas fundidas
en el momento de un beso.
¡No te escondas!
tras la trasparencia de la tela,
no escondas de mí
tu cuerpo de sirena,
remueve esos miedos
con tu dedos de miel,
desprende el temor
de toda tu piel.
Sé quien desees ser,
propongo un ser salvaje
o una niña risueña,
juega conmigo en mi cama,
no escatimes en pasión,
enséñame tu instinto de mujer,
conmigo aprende a uno ser,
quiero entregarme un momento,
sin ataduras estar,
fundir esta sensación al corazón
y jamás olvidar,
dame tu aliento
tu razón, tu vacilar
y la limitación,
quita ya esa moral.
Olvída todo somos tu y yo,
en este cuarto las fronteras
las decido yo.
Ahora empieza mí jugada
quiero hacerte volar,
eres un manjar suave,
que quisiera por siempre probar,
saborear tus labios húmedos,
morderlos,
tu lengua rozar,
delicado lento te quiero tomar,
desciendo a tu cuello,
me recibe la sangre
en un palpitante vibrar,
muerdo y resbalo a tus pechos,
aromáticos, turgentes,
armoniosos en su redondez,
como gotas de lluvia
que quiero tomar y beber .
¡Enloquezco!
no sé las palabras,
solo se como actuar.
Las manos movedizas
recorriendo tu cuerpo,
el ombligo tu centro
saboreo desnudo,
me escapo a tus caderas
que aferro
son de fuego, sudor
y carbón negro,
tus piernas recorro
presto y ansioso
las devoro y conquisto,
cada centímetro es
en fulgor asombroso ,
doy rodeos apretados
termino en tu espalda
bajo despacio
en el estrecho
que recorre tu cuerpo.
Al desembocar en tu final
me pierdo
en un momento eterno.
Ya hemos explorado
los rincones recónditos
de este encuentro,
ahora quiero perderme
en las sensaciones
del placer de tu cuerpo,
quiero fundirme contigo
en un relámpago de sudor
un trueno y jadeo,
caricias que raspan
y queman lento
como las tizas de fuego.
Mecerte en un vaivén
lento al inicio
duro y final.
Como la marea en el mar
por tus ojos de luna subir y bajar,
guíame por tus deseos,
hazme tu esclavo
esta noche de luna rojiza
nube fogosa,
muéstrame la cabalgadura
de tu cuerpo
y haz que el viento
silbe en mis oídos,
quiero perder el control
de mis músculos rendidos,
quiero extraer mis fuerzas
en un último suspiro.
Déjame aferrarme a tu cuerpo
en un golpe violento,
sin elevar la voz.
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