Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
No dejes que llore esta noche
¡por favor!
Te lo suplico.
No me dejes en la sombra de las lágrimas
que agobian mi rostro pálido.
Ven en mi auxilio
aunque la oscuridad me duela en la luz
y las sombras
se rían de mi canto silencioso.
No dejes que las almas de mis ojos
salgan en estos doce minutos
que me quedan de dolor
y luego duerma de cansancio
mi poema.
No dejes por favor
que llore
porque en verdad me duele la vida
felicitando mi muerte.
¡por favor!
Te lo suplico.
No me dejes en la sombra de las lágrimas
que agobian mi rostro pálido.
Ven en mi auxilio
aunque la oscuridad me duela en la luz
y las sombras
se rían de mi canto silencioso.
No dejes que las almas de mis ojos
salgan en estos doce minutos
que me quedan de dolor
y luego duerma de cansancio
mi poema.
No dejes por favor
que llore
porque en verdad me duele la vida
felicitando mi muerte.
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