Es la hora de la despedida.
Dijiste,
con los ojos colgados de alguna luna misteriosa.
Suena como una sentencia,
en tu boca,
y parece para siempre.
No dices nada,
así que lo dices todo.
Recogeré los últimos restos de ternura,
como migas dispersas en tu ropa,
pero dejaré alguna dulzura dormida
en tu piel nocturna.
Apuraré el café ya terminado,
para salir con tu espalda.
No lloraré,
no, no es hora.
Ni quiero que me veas.
Recogeré mis cosas,
quédate tú con las tuyas.
Oh! ¿los anillos?
Guárdalo en algún rincón
del que estés segura vayas a olvidar.
Y ahora, ya que apuré la taza,
me iré,
porque ¿sabes, mi amor?
tengo que llorar
y recoger la rosa.
Dijiste,
con los ojos colgados de alguna luna misteriosa.
Suena como una sentencia,
en tu boca,
y parece para siempre.
No dices nada,
así que lo dices todo.
Recogeré los últimos restos de ternura,
como migas dispersas en tu ropa,
pero dejaré alguna dulzura dormida
en tu piel nocturna.
Apuraré el café ya terminado,
para salir con tu espalda.
No lloraré,
no, no es hora.
Ni quiero que me veas.
Recogeré mis cosas,
quédate tú con las tuyas.
Oh! ¿los anillos?
Guárdalo en algún rincón
del que estés segura vayas a olvidar.
Y ahora, ya que apuré la taza,
me iré,
porque ¿sabes, mi amor?
tengo que llorar
y recoger la rosa.
:: PRECIOSAMENTE CONMOVEDOR. Me ha llegado a la médula. Un beso gigante mi amigo bello, sin algo sirve.::
::