Esta noche estaré despierta,
velaré por tu alma en pena.
Aquí sentada al pie del sepulcro,
de sueños rotos, de sueños tuyos.
Esta noche estaré despierta,
descargando a gotas,
mi acompañada y solitaria,
mi desolada y larga espera.
Esta noche dormiré sin ojos,
que se quedan ciegos,
con esta muerte lenta,
con tu helada ausencia.
Esta noche dormiré sin labios,
que se quedan callados,
que de sentimiento puro
mi corazón sólo espera.
Esta noche dormiré sin cuerpo,
toda vestida en velo blanco,
de luz apagada y tenue,
flotando sin moverme siquiera.
Esta noche velaré el dolor,
de tu rechazo a defensiva,
sin tener culpa alguna,
de tu penada y larga existencia.
Que no estás muerto,
que no soy fantasma,
que estoy aún viva,
que tu dolor me golpea,
que no puedes ver,
lo que en mi generas.
Que no te preocupas,
mas que por tonteras,
que no me logras ver,
que nisiquiera me aprecias.
Hoy dormiré despierta
soñando que me casé contigo,
soñando que amas,
como nadie me ha querido.
Hoy tomaré del veneno,
del engaño convenido,
que de realidad amarga,
estoy condenada sin destino.
velaré por tu alma en pena.
Aquí sentada al pie del sepulcro,
de sueños rotos, de sueños tuyos.
Esta noche estaré despierta,
descargando a gotas,
mi acompañada y solitaria,
mi desolada y larga espera.
Esta noche dormiré sin ojos,
que se quedan ciegos,
con esta muerte lenta,
con tu helada ausencia.
Esta noche dormiré sin labios,
que se quedan callados,
que de sentimiento puro
mi corazón sólo espera.
Esta noche dormiré sin cuerpo,
toda vestida en velo blanco,
de luz apagada y tenue,
flotando sin moverme siquiera.
Esta noche velaré el dolor,
de tu rechazo a defensiva,
sin tener culpa alguna,
de tu penada y larga existencia.
Que no estás muerto,
que no soy fantasma,
que estoy aún viva,
que tu dolor me golpea,
que no puedes ver,
lo que en mi generas.
Que no te preocupas,
mas que por tonteras,
que no me logras ver,
que nisiquiera me aprecias.
Hoy dormiré despierta
soñando que me casé contigo,
soñando que amas,
como nadie me ha querido.
Hoy tomaré del veneno,
del engaño convenido,
que de realidad amarga,
estoy condenada sin destino.