Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
No dudes,
No,
de estos ojos que te siguen
aún dormidos,
no dudes de mis manos
que palidecen con el recuerdo
de tu piel insolente.
No dudes de mis palabras
que te circundan como mariposas
encaprichadas con tu oído,
no dudes de un te quiero con alas blancas,
ni de los luceros que le quito a la noche
para adornar tu camino.
Donde nacen los lirios y donde van
no lo sé,
yo los veo crecer todos en tu pelo,
tú no estás ahora
estas al otro lado del mar,
no puedes imaginar como paso
las noches,
y como va creciendo una huella
de la ventana al placar.
Te busco a ti siempre
en todo,
busco tus colores,
los reflejos de tu voz,
los ecos que llevo en el corazón,
y ese aroma que me hace sentir
que estoy enamorado de una rosa,
hoy podría jurar que eres la luna,
mi luna particular,
y que eres este aire
que me cuesta tanto respirar.
La soledad humedece las paredes
y la nostalgia es una brisa amarilla,
tu eres todo lo que tengo
entre tu mar y este cielo,
estas metida en mi cuerpo,
como si fueras mi otra sangre.
Te extraño,
fuerte,
y resuenas en mi piel
como un terrible trueno,
te extraño
y te asomas por mis ojos
como si bajaras de una montaña,
tú y tu cascada de besos de fuego,
como lava de pétalos dorados,
como un derrumbe que infinitamente
me cubre.
Dulce soledad esta que te escribo,
dulce porque te amo,
dulce porque te espero,
dulce porque la música
llora conmigo,
y todo… todo
tiene un manto de anhelo.
Celoso este mar que me quita tu mirar,
el tiempo es un soldado y hace guardia
en mi puerta,
lagrimas negras te recito a veces amor,
no lo puedo negar,
cómo podría esconder
las sombras del día
y la luz que me das
en la completa oscuridad.
Que silencio tiene la noche
y que profundo es el abismo
hasta tu cama,
has de saber que mi ganas
son ermitañas
y son avaras
y son tuyas
y son nuestras,
son…
extraños acordes de guitarra
que solo tú y yo podemos tocar.
No dudes si esta noche te digo
que te veo cruzar el mar,
no dudes si te digo
que tu música llena todo este silencio
que es solo mío,
y que esta lluvia acompañara mi descanso
envejeciendo el tiempo que me falta
para estar contigo.
No,
de estos ojos que te siguen
aún dormidos,
no dudes de mis manos
que palidecen con el recuerdo
de tu piel insolente.
No dudes de mis palabras
que te circundan como mariposas
encaprichadas con tu oído,
no dudes de un te quiero con alas blancas,
ni de los luceros que le quito a la noche
para adornar tu camino.
Donde nacen los lirios y donde van
no lo sé,
yo los veo crecer todos en tu pelo,
tú no estás ahora
estas al otro lado del mar,
no puedes imaginar como paso
las noches,
y como va creciendo una huella
de la ventana al placar.
Te busco a ti siempre
en todo,
busco tus colores,
los reflejos de tu voz,
los ecos que llevo en el corazón,
y ese aroma que me hace sentir
que estoy enamorado de una rosa,
hoy podría jurar que eres la luna,
mi luna particular,
y que eres este aire
que me cuesta tanto respirar.
La soledad humedece las paredes
y la nostalgia es una brisa amarilla,
tu eres todo lo que tengo
entre tu mar y este cielo,
estas metida en mi cuerpo,
como si fueras mi otra sangre.
Te extraño,
fuerte,
y resuenas en mi piel
como un terrible trueno,
te extraño
y te asomas por mis ojos
como si bajaras de una montaña,
tú y tu cascada de besos de fuego,
como lava de pétalos dorados,
como un derrumbe que infinitamente
me cubre.
Dulce soledad esta que te escribo,
dulce porque te amo,
dulce porque te espero,
dulce porque la música
llora conmigo,
y todo… todo
tiene un manto de anhelo.
Celoso este mar que me quita tu mirar,
el tiempo es un soldado y hace guardia
en mi puerta,
lagrimas negras te recito a veces amor,
no lo puedo negar,
cómo podría esconder
las sombras del día
y la luz que me das
en la completa oscuridad.
Que silencio tiene la noche
y que profundo es el abismo
hasta tu cama,
has de saber que mi ganas
son ermitañas
y son avaras
y son tuyas
y son nuestras,
son…
extraños acordes de guitarra
que solo tú y yo podemos tocar.
No dudes si esta noche te digo
que te veo cruzar el mar,
no dudes si te digo
que tu música llena todo este silencio
que es solo mío,
y que esta lluvia acompañara mi descanso
envejeciendo el tiempo que me falta
para estar contigo.
Última edición: