Évano
Libre, sin dioses.
Las baldosas del suelo son abismos
para unos ojos que jamás pensé
que pesaran.
El jardín y la luz de primavera
penetran en la sala como si
los odiaran.
El silencio es hedor a muerte sola
sentada en almas que parece que
la desearan.
Tan tupido el ayer y la distancia
que creo que los ojos ya no quieren,
que no amaran.
Besos y madre ya no son lo mismo,
ni la luz, ni la vida, ni yo,
ni el amor.
Huyes del asilo con el mundo
aplastando a unos hombros que ya no
ya no son.
para unos ojos que jamás pensé
que pesaran.
El jardín y la luz de primavera
penetran en la sala como si
los odiaran.
El silencio es hedor a muerte sola
sentada en almas que parece que
la desearan.
Tan tupido el ayer y la distancia
que creo que los ojos ya no quieren,
que no amaran.
Besos y madre ya no son lo mismo,
ni la luz, ni la vida, ni yo,
ni el amor.
Huyes del asilo con el mundo
aplastando a unos hombros que ya no
ya no son.