daniel amaya
Poeta fiel al portal
Ya no eres la misma
no quiero jugar con el riesgo,
este fuego consume
los rostros hasta cenizas,
ya no eres la misma
que a mediodía
pincelaba con colores de antaño,
de luz primaveral
que lo extraños imploran.
Eres otra,
no reconozco migaja
alguna de esa chica que
sacudía al mundo con su mirada,
es fácil de ignorar
cuando la puerta cierra de golpe,
un espejismo se sienta
y toma té
junto a un balcón ciego.
Te desconozco,
veo colores muertos
en un camino de flores
y ramas sombrías acordonando
los umbrales de un bosque,
en tierra de nadie
no hay puerta segura,
la cordura en las teclas
de un piano es la calma
o el suicidio en calles de lodo
esperando la noche inminente,
en tus ojos no hay un astro
tremolando el alma.
¿Quién eres ahora?
Si cierro los ojos
veo a quien dejaste
danzando en el alba,
el oscuro umbral
trae consigo cantos de sirena.
Yo si no pude cambiar…
no quiero jugar con el riesgo,
este fuego consume
los rostros hasta cenizas,
ya no eres la misma
que a mediodía
pincelaba con colores de antaño,
de luz primaveral
que lo extraños imploran.
Eres otra,
no reconozco migaja
alguna de esa chica que
sacudía al mundo con su mirada,
es fácil de ignorar
cuando la puerta cierra de golpe,
un espejismo se sienta
y toma té
junto a un balcón ciego.
Te desconozco,
veo colores muertos
en un camino de flores
y ramas sombrías acordonando
los umbrales de un bosque,
en tierra de nadie
no hay puerta segura,
la cordura en las teclas
de un piano es la calma
o el suicidio en calles de lodo
esperando la noche inminente,
en tus ojos no hay un astro
tremolando el alma.
¿Quién eres ahora?
Si cierro los ojos
veo a quien dejaste
danzando en el alba,
el oscuro umbral
trae consigo cantos de sirena.
Yo si no pude cambiar…