No eres para mí

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Mecenas
No eres para mí,
como la luna no es para el sol,
aunque nos persigamos en un baile eterno,
tú, iluminando mis noches de encuentros,
yo, evaporándome al amanecer.

No eres para mí,
como el café no es para el insomnio,
a pesar de que mis latidos se aceleren,
y mis pensamientos se enreden en tu aroma,
termino despierto y sin respuestas.

No eres para mí,
como el mar no es para el fuego,
aunque te acerques y me rodees,
acabamos extinguidos,
convertidos en vapor y ceniza.

No eres para mí,
como las palabras no son para el silencio,
aunque intentemos hablar en susurros,
los ecos se pierden en la nada,
y nuestras voces se ahogan en la distancia.

No eres para mí,
como los sueños no son para el realismo,
aunque nuestras fantasías se encuentren,
la realidad se interpone,
rompiendo ilusiones con su lógica fría.

No eres para mí,
como la risa no es para el llanto,
aun cuando nuestras lágrimas se mezclen,
la tristeza se disfraza de alegría,
y nos reímos para no llorar.

No eres para mí,
como la libertad no es para la jaula,
aunque nuestras almas anhelen volar,
los barrotes invisibles nos retienen,
y nuestros deseos se marchitan.

No eres para mí,
y yo no soy para ti,
como dos piezas de un rompecabezas imposible,
que jamás encajarán,
pero seguirán intentando,
porque el absurdo del amor,
es precisamente eso:
creer que lo imposible es posible.
 
No eres para mí,
como la luna no es para el sol,
aunque nos persigamos en un baile eterno,
tú, iluminando mis noches de encuentros,
yo, evaporándome al amanecer.

No eres para mí,
como el café no es para el insomnio,
a pesar de que mis latidos se aceleren,
y mis pensamientos se enreden en tu aroma,
termino despierto y sin respuestas.

No eres para mí,
como el mar no es para el fuego,
aunque te acerques y me rodees,
acabamos extinguidos,
convertidos en vapor y ceniza.

No eres para mí,
como las palabras no son para el silencio,
aunque intentemos hablar en susurros,
los ecos se pierden en la nada,
y nuestras voces se ahogan en la distancia.

No eres para mí,
como los sueños no son para el realismo,
aunque nuestras fantasías se encuentren,
la realidad se interpone,
rompiendo ilusiones con su lógica fría.

No eres para mí,
como la risa no es para el llanto,
aun cuando nuestras lágrimas se mezclen,
la tristeza se disfraza de alegría,
y nos reímos para no llorar.

No eres para mí,
como la libertad no es para la jaula,
aunque nuestras almas anhelen volar,
los barrotes invisibles nos retienen,
y nuestros deseos se marchitan.

No eres para mí,
y yo no soy para ti,
como dos piezas de un rompecabezas imposible,
que jamás encajarán,
pero seguirán intentando,
porque el absurdo del amor,
es precisamente eso:
creer que lo imposible es posible.
A veces existen personas que no encajan en este mundo.

Saludos
 

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