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¿Crees que no me doy cuenta de la sonrisa que dibujas en tu rostro?
Cuando hablas con ella. Eso es felicidad. Esa que tanto te he reclamado y dices que ya no sientes.
Pero ahí está. Tu felicidad tiene nombre y no es el mío.
Es el suyo.
Disfruto a tu lado grandes momentos. Se fue, pero aún sigue siendo un capitulo en tu vida.
Y por más de que se apoderen de mí, celos irrefrenables, no te causa efecto No te importa en lo más mínimo lo que por ti siento.
Te pregunto: ¿Hay algo que pueda hacer para que me quieras? Me contestas con un No seco e indiferente.
Tu cariño tiene nombre y no es el mío. Es el suyo.
En tu rostro está esa sonrisa que crees que no noto, quizás pienses que soy tonta.
Pero la veo y en ocasiones tengo ganas de llorar, y dejar que esa pena me consuma,
Pero al ver sus ojos; sé que tengo que ser fuerte y no dejar que me afecte.
Como me tratas así debo tratarte. A veces creo que no queda nada de lo que alguna vez ¿Hubo?
Tus palabras tienen nombre y no es el mío. Es el suyo.
Mi corazón y mi pena tienen nombre y es el tuyo. Por ti, siento unas ganas de llorar, gritarte, odiarte e insultarte.
Pero… ¿Qué ganaría?
En ocasiones siento que no somos nada. Más que dos transeúntes de la vida.
Que unen sus cuerpos en una cama. Para desatar placer, orgasmos y gritos de un encuentro.
Sólo soy un cuerpo. Alguien con quien desquitarse las ganas. Quisiera cariño pero solo me das silencio.
Y que hago para que pienses que soy importante. No soy nadie y a la vez soy todo.
Pero de tu parte no consigo ni una porción de afecto.
Ahora quiero llorar… Pero es ahí cuando, te acercas a mí.
Tomas mi rostro y me besas, me miras a los ojos.
Y me dices: que para ti no soy nada... Soy todo tu mundo No soy solo la madre de tu hijo… Soy la mujer que te hizo padre, te volvió hombre. No soy solo piel… Soy tu carne, tu mujer, tu amante exquisita, una fiera salvaje, una compañera de camino.
Y ahí es cuando me doy cuenta de que no eres suyo… Eres mío.
¿Crees que no me doy cuenta de la sonrisa que dibujas en tu rostro?
Cuando hablas con ella. Eso es felicidad. Esa que tanto te he reclamado y dices que ya no sientes.
Pero ahí está. Tu felicidad tiene nombre y no es el mío.
Es el suyo.
Disfruto a tu lado grandes momentos. Se fue, pero aún sigue siendo un capitulo en tu vida.
Y por más de que se apoderen de mí, celos irrefrenables. No te causa efecto No te importa en lo más mínimo lo que por ti siento.
Te pregunto hay algo que pueda hacer para que me quieras. Me contestas un No seco e indiferente.
Tu cariño tiene nombre y no es el mío. Es el suyo.
En tu rostro está esa sonrisa que crees que no noto, quizás pienses que soy tonta.
Pero la veo y en ocasiones tengo ganas de llorar, y dejar que esa pena me consuma,
Pero al ver sus ojos; sé que tengo que ser fuerte y no dejar que me afecte.
Como me tratas así debo tratarte. A veces creo que no queda nada de lo que alguna vez ¿Hubo?
Tus palabras tienen nombre y no es el mío. Es el suyo.
Mi corazón y mi pena tienen nombre y es el tuyo. Por ti, siento unas ganas de llorar, gritarte, odiarte e insultarte.
Pero… ¿Qué ganaría?
En ocasiones siento que no somos nada. Más que dos transeúntes de la vida.
Que unen sus cuerpos en una cama. Para desatar placer, orgasmos y gritos de un encuentro.
Sólo soy un cuerpo. Alguien con quien desquitarse las ganas. Quisiera cariño pero solo me das silencio.
Y que hago para que pienses que soy importante. No soy nadie y a la vez soy todo.
Pero de tu parte no consigo ni una porción de afecto.
Ahora quiero llorar… Pero es ahí cuando, te acercas a mí.
Tomas mi rostro y me besas, me miras a los ojos.
Y me dices: que para ti no soy nada... Soy todo tu mundo No soy solo la madre de tu hijo… Soy la mujer que te hizo padre, te volvió hombre. No soy solo piel… Soy tu carne, tu mujer, tu amante exquisita, una fiera salvaje, una compañera de camino.
Y ahí es cuando me doy cuenta de que no eres suyo… Eres mío.
¿Crees que no me doy cuenta de la sonrisa que dibujas en tu rostro?
Cuando hablas con ella. Eso es felicidad. Esa que tanto te he reclamado y dices que ya no sientes.
Pero ahí está. Tu felicidad tiene nombre y no es el mío.
Es el suyo.
Disfruto a tu lado grandes momentos. Se fue, pero aún sigue siendo un capitulo en tu vida.
Y por más de que se apoderen de mí, celos irrefrenables. No te causa efecto No te importa en lo más mínimo lo que por ti siento.
Te pregunto hay algo que pueda hacer para que me quieras. Me contestas un No seco e indiferente.
Tu cariño tiene nombre y no es el mío. Es el suyo.
En tu rostro está esa sonrisa que crees que no noto, quizás pienses que soy tonta.
Pero la veo y en ocasiones tengo ganas de llorar, y dejar que esa pena me consuma,
Pero al ver sus ojos; sé que tengo que ser fuerte y no dejar que me afecte.
Como me tratas así debo tratarte. A veces creo que no queda nada de lo que alguna vez ¿Hubo?
Tus palabras tienen nombre y no es el mío. Es el suyo.
Mi corazón y mi pena tienen nombre y es el tuyo. Por ti, siento unas ganas de llorar, gritarte, odiarte e insultarte.
Pero… ¿Qué ganaría?
En ocasiones siento que no somos nada. Más que dos transeúntes de la vida.
Que unen sus cuerpos en una cama. Para desatar placer, orgasmos y gritos de un encuentro.
Sólo soy un cuerpo. Alguien con quien desquitarse las ganas. Quisiera cariño pero solo me das silencio.
Y que hago para que pienses que soy importante. No soy nadie y a la vez soy todo.
Pero de tu parte no consigo ni una porción de afecto.
Ahora quiero llorar… Pero es ahí cuando, te acercas a mí.
Tomas mi rostro y me besas, me miras a los ojos.
Y me dices: que para ti no soy nada... Soy todo tu mundo No soy solo la madre de tu hijo… Soy la mujer que te hizo padre, te volvió hombre. No soy solo piel… Soy tu carne, tu mujer, tu amante exquisita, una fiera salvaje, una compañera de camino.
Y ahí es cuando me doy cuenta de que no eres suyo… Eres mío.
¿Crees que no me doy cuenta de la sonrisa que dibujas en tu rostro?
Cuando hablas con ella. Eso es felicidad. Esa que tanto te he reclamado y dices que ya no sientes.
Pero ahí está. Tu felicidad tiene nombre y no es el mío.
Es el suyo.
Disfruto a tu lado grandes momentos. Se fue, pero aún sigue siendo un capítulo en tu vida.
Y por más de que se apoderen de mí, celos irrefrenables,no te causa efecto.*1 No te importa en lo más mínimo lo que por ti siento.
Te pregunto "¿hay algo que pueda hacer para que me quieras?". Me contestas (con) un "No" seco e indiferente.
Tu cariño tiene nombre y no es el mío. Es el suyo.
En tu rostro está esa sonrisa que crees que no noto, quizás pienses que soy tonta.
Pero la veo y en ocasiones tengo ganas de llorar, y dejar que esa pena me consuma,
Pero al ver sus ojos; sé que tengo que ser fuerte y no dejar que me afecte.
Como me tratas así debo tratarte. A veces creo que no queda nada de lo que alguna vez ¿Hubo?
Tus palabras tienen nombre y no es el mío. Es el suyo.
Mi corazón y mi pena tienen nombre y es el tuyo. Por ti, siento unas ganas de llorar, gritarte, odiarte e insultarte.
Pero ¿Qué ganaría?
En ocasiones siento que no somos nada. Más que dos transeúntes de la vida.
Que unen sus cuerpos en una cama. Para desatar placer, orgasmos y gritos de un encuentro.
Sólo soy un cuerpo. Alguien con quien desquitarse las ganas. Quisiera cariño pero solo me das silencio.
Y qué hago para que pienses que soy importante. No soy nadie y a la vez soy todo.
Pero de tu parte no consigo ni una porción de afecto.
Ahora quiero llorar Pero es ahí cuando, te acercas a mí.
Tomas mi rostro y me besas, me miras a los ojos.
Y me dices: que para ti no soy nada... Soy todo tu mundo No soy solo la madre de tu hijo Soy la mujer que te hizo padre, te volvió hombre. No soy solo piel Soy tu carne, tu mujer, tu amante exquisita, una fiera salvaje, una compañera de camino.
Y ahí es cuando me doy cuenta de que no eres suyo Eres mío.
Me ha encantado tu poema, Ebeth;
te señalo algunos detalles en verde que creo habría que corregir,
como ese punto que debiera ser coma (*1), ya que es una idea sola
la que se desarrolla en la oración entera.
No obstante me ha encantado
cómo has jugado con el contraste de las palabras,
con la forma, la estrofa que te señalo con celeste
me ha fascinado,
por su musicalidad, su rima asonante,
su delicadeza al decir algo importante
sin hacer alarde de palabras rebuscadas.
Dejo mil estrellas disfrazadas de cinco.
__________________________________________________ LEO
Me ha encantado tu poema, Ebeth;
te señalo algunos detalles en verde que creo habría que corregir,
como ese punto que debiera ser coma (*1), ya que es una idea sola
la que se desarrolla en la oración entera.
No obstante me ha encantado
cómo has jugado con el contraste de las palabras,
con la forma, la estrofa que te señalo con celeste
me ha fascinado,
por su musicalidad, su rima asonante,
su delicadeza al decir algo importante
sin hacer alarde de palabras rebuscadas.
Dejo mil estrellas disfrazadas de cinco.
__________________________________________________ LEO
¿Crees que no me doy cuenta de la sonrisa que dibujas en tu rostro?
Cuando hablas con ella. Eso es felicidad. Esa que tanto te he reclamado y dices que ya no sientes.
Pero ahí está. Tu felicidad tiene nombre y no es el mío.
Es el suyo.
Disfruto a tu lado grandes momentos. Se fue, pero aún sigue siendo un capitulo en tu vida.
Y por más de que se apoderen de mí, celos irrefrenables, no te causa efecto No te importa en lo más mínimo lo que por ti siento.
Te pregunto: ¿Hay algo que pueda hacer para que me quieras? Me contestas con un No seco e indiferente.
Tu cariño tiene nombre y no es el mío. Es el suyo.
En tu rostro está esa sonrisa que crees que no noto, quizás pienses que soy tonta.
Pero la veo y en ocasiones tengo ganas de llorar, y dejar que esa pena me consuma,
Pero al ver sus ojos; sé que tengo que ser fuerte y no dejar que me afecte.
Como me tratas así debo tratarte. A veces creo que no queda nada de lo que alguna vez ¿Hubo?
Tus palabras tienen nombre y no es el mío. Es el suyo.
Mi corazón y mi pena tienen nombre y es el tuyo. Por ti, siento unas ganas de llorar, gritarte, odiarte e insultarte.
Pero ¿Qué ganaría?
En ocasiones siento que no somos nada. Más que dos transeúntes de la vida.
Que unen sus cuerpos en una cama. Para desatar placer, orgasmos y gritos de un encuentro.
Sólo soy un cuerpo. Alguien con quien desquitarse las ganas. Quisiera cariño pero solo me das silencio.
Y que hago para que pienses que soy importante. No soy nadie y a la vez soy todo.
Pero de tu parte no consigo ni una porción de afecto.
Ahora quiero llorar Pero es ahí cuando, te acercas a mí.
Tomas mi rostro y me besas, me miras a los ojos.
Y me dices: que para ti no soy nada... Soy todo tu mundo No soy solo la madre de tu hijo Soy la mujer que te hizo padre, te volvió hombre. No soy solo piel Soy tu carne, tu mujer, tu amante exquisita, una fiera salvaje, una compañera de camino.
Y ahí es cuando me doy cuenta de que no eres suyo Eres mío.
Aysssssss es una delicia de poema,
son muy dulces tus versos,
pura sensibilidad para los que tenemos la fortuna de leerte.
Me gustó mucho, lo he disfrutado.
Un placer haber pasado, un beso poetisa
me ha encantado! el final es fantastico,ese: "no eres suyo,eres mio"
es muy bello poema,un abrazo fuerte desde la Republica Dominicana y un caluroso saludo felicidades