Max Leal
Poeta recién llegado
No es lo mismo:
en las mañanas hace frio,
la gente pide plata en las calles,
en las micros toca una orquesta
o se venden las últimas novedades del mercado.
No es lo mismo
el calor de las tardes,
la contaminación se torna espesa,
las escuelas son un peligro;
ay días que no quisiera salir de casa,
no tener que levantarme a las 4:30 de la mañana
para ir a trabajar,
refugiarme en la oscuridad artificial
de las cortinas, para que la policía no me mate:
en las calles caminan balas perdidas
que asesinan niños y dueñas de casa,
se ve gente que vive de la basura
y pequeñas casitas de cartón a la orilla del rio,
que me provocan ganas de llorar
en ocasiones una que otra mujer mapache
intenta camuflarse en maquillaje;
odio la hipocresía de los cuicos
yendo a misa los domingos,
el maltrato a los animales y la tala de arboles
algunas noches antes de dormir
sueño que me convierto en una especie
de Robin Hood del siglo 21
y que ya nada de esto es lo mismo.