No es no

Teo Moran

Poeta fiel al portal
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No sé el destino de las amapolas
que aún en verano verdean en la orilla,
no sé a que se debe ese lánguido color
que martiriza al trigal en su soledad,
será el pasado que llama a la puerta
y nos entrega su misiva y su dolor,
será que lo que dejamos atrás regresa
con su premura y desaprobación.
Quisiera entender porque la nieve
se deshace entre los dedos del viento,
su alma liquida llena los meandros
silenciando al gorgojo de la fuente,
será mi amada que no sabe decir ¡No!
¡No! No al frío que endurece al mar,
¡No! A la inmadurez insensata del pasado,
¡No! Al desconcierto de las palabras
que dañan las molduras del corazón,
sin hacer nada malo y sin culpa,
solo quieren ser dueños de tu vida,
ser un desvirtuado sentimiento
que nunca, que jamás pudo ser amor.
Quisiera, mas bien rogaría al cielo,
en la indecisión del opaco trigal
donde las amapolas siguen siendo verdes
y mi alma llena la alacena con su dolor,
que el pasado que nos persigue tenaz
oiga de tus labios, con viva voz ¡No!
¡No! No hay más tiempo que el que tengo,
que no hay más vida que la que ahora vivo,
porque mañana volverá a salir el sol
y yo soy la dueña de mi corazón…
Hoy, pasado, te digo bien alto...¡No!
 
Última edición:
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No sé el destino de las amapolas
que aún en verano verdean en la orilla,
no sé a que se debe ese lánguido color
que martiriza al trigal en su soledad,
será el pasado que llama a la puerta
y nos entrega su misiva y su dolor,
será que lo que dejamos atrás regresa
con su premura y desaprobación.
Quisiera entender porque la nieve
se deshace entre los dedos del viento,
su alma liquida llena los meandros
silenciando al gorgojo de la fuente,
será mi amada que no sabe decir ¡No!
¡No! No al frío que endurece al mar,
¡No! A la inmadurez insensata del pasado,
¡No! Al desconcierto de las palabras
que dañan las molduras del corazón,
sin hacer nada malo y sin culpa,
solo quieren ser dueños de tu vida,
ser un desvirtuado sentimiento
que nunca, que jamás pudo ser amor.
Quisiera, mas bien rogaría al cielo,
en la indecisión del opaco trigal
donde las amapolas siguen siendo verdes
y mi alma llena la alacena con su dolor,
que el pasado que nos persigue tenaz
oiga de tus labios, con viva voz ¡No!
¡No! No hay más tiempo que el que tengo,
que no hay más vida que la que ahora vivo,
porque mañana volverá a salir el sol
y yo soy la dueña de mi corazón…
Hoy, pasado, te digo bien alto...¡No!
No importa cuan fuerte lo grites, el pasado es irremediablente sordo. Un abrazo, Teo.
 

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