Delacruzsn
Poeta recién llegado
Encontré ese lago verde, diáfano.
Cisnes resplandecen brillantes jugando con su reflejo.
Esa agua pura acompaña sus gestos armónicos.
Allí no hay oleajes ni tormentas que alteren tal paraíso,
los suaves pliegues de ese lago no estorban su tranquilidad,
lo hacen más bello.
¡Y caen esas raíces de esos árboles apoyándose en él!,
rebosan salud, se dejan ir acariciando sus aguas,
las hojas de esos árboles no se precipitan,
no perecen, se sostienen y no envejecen.
Ese lago yace en su óvalo perfecto, etéreo,
ese áureo lugar, ¿qué esconderá?,
qué encerrará tras ese cristal?
En él la libertad parece encarnar.
Sus brillos seducen todo ojo que jure haberlo visto,
deja mudos a ciegos.
Porque yo jugué con sus aguas,
me bañé de rabia en ellas,
mentí buscando la verdad
para llegar a ti
y encontré ese lugar.
¿A quién debo recurrir
para que me regales sólo un suspiro de respuesta?
¿A quién, dime a quién debo recurrir si hallo con ella?
Sólo a ti.
Cisnes resplandecen brillantes jugando con su reflejo.
Esa agua pura acompaña sus gestos armónicos.
Allí no hay oleajes ni tormentas que alteren tal paraíso,
los suaves pliegues de ese lago no estorban su tranquilidad,
lo hacen más bello.
¡Y caen esas raíces de esos árboles apoyándose en él!,
rebosan salud, se dejan ir acariciando sus aguas,
las hojas de esos árboles no se precipitan,
no perecen, se sostienen y no envejecen.
Ese lago yace en su óvalo perfecto, etéreo,
ese áureo lugar, ¿qué esconderá?,
qué encerrará tras ese cristal?
En él la libertad parece encarnar.
Sus brillos seducen todo ojo que jure haberlo visto,
deja mudos a ciegos.
Porque yo jugué con sus aguas,
me bañé de rabia en ellas,
mentí buscando la verdad
para llegar a ti
y encontré ese lugar.
¿A quién debo recurrir
para que me regales sólo un suspiro de respuesta?
¿A quién, dime a quién debo recurrir si hallo con ella?
Sólo a ti.
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