cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
No escuchaba tus quejidos
ni tus ademanes retadores.
De tu hiel y sus sabores
nacieron los reprimidos.
No miraba tu postura
seca, dura orgullosa.
Ni la pesada losa
tras tu espalda y cintura.
Únicamente tus ojos.
Solo ellos se sinceran.
No se enfrían ni aceran
ni manifiestan enojos.
En tus ojos aposté mi destino
e ignorando todo lo sobrante,
no perdí un instante
y en un beso bebí de tu vino.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd∴
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Proverbios 27:11
Sé sabio hijo mío y regocija mi corazón
para que pueda responder
al que me está desafiando con escarnio.